Durante su comparecencia ante la prensa, el entrenador del Madrid se negó a hablar de fútbol "por respeto" y expresó: "Nosotros somos parte de este país y todo esto afecta mucho. Todo el mundo ha sido claro, nadie quería jugar. Pero nosotros no somos los que mandan. Los que están arriba toman esa decisión, el poder que tenemos nosotros es igual a 0. Todos los entrenadores tenían la misma idea, pero lo han tenido que hacer sin ganas"
En ese sentido, el italiano reflexionó: "Lo que pienso es que el fútbol es una fiesta, pero puedes hacerlo cuando estás bien. Si tu familia está bien pues haces una fiesta. Pero cuando la gente no está bien, no hay que hacer fiestas. El fútbol tiene que parar porque le fútbol es lo más importante... de las cosas menos importantes de la vida".