Uno de los mejores partidos de Casadó con el Barcelona se dio nada menos que en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid, al que los culés le endosaron un 0-4 histórico: “Fue el día más feliz de mi vida en un campo de fútbol, seguro. Me sentía cómodo en el campo y quería ganar el partido. Cuando llegué a Barcelona me abracé a mis padres y me dijeron que habían estado llorando todo el tiempo”.
Además, preguntado sobre sus sentimientos futbolísticos, Marc fue contundente: “No soy antimadridista, soy culé”. Respecto a la rivalidad con el Real Madrid y su inicio de curso irregular el blaugrana no quiso mojarse en exceso: “Es noviembre, hay mucho que pelear y lo importante es hacer las cosas bien. Ojalá ganemos la liga. No tenemos que fijarnos en el Real Madrid, tenemos que fijarnos en nosotros y seguir ganando partidos”