Si bien tampoco se hizo público de manera oficial, en La Plata intentó sin éxito un contraataque a lo que pidió Boca: el Pincha aceptaba jugar el día que pida el Xeneize pero, a cambio, se solicitaba que la sede sea en la provincia de Buenos Aires y no en Córdoba como estaba estipulado.
En el León, que viene de agotar entradas en un estadio con capacidad reducida como el de Platense, no querían volver a exponer a sus hinchas y que deban hacer 800 kilómetros un día de semana. Sin embargo, este plan chocó con la decisión de la Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, que no admite público visitante, como así también las negativas de Racing y Lanús de ser la sede.