Bernardo recorrió 12,84 kilómetros el domingo en Anfield, pero no fue solo un simple recadero, sino el jugador que marcó la diferencia. Asistió a Haaland en el gol del empate y luego habilitó a Matheus Nunes antes de ser derribado por Alisson, lo que supuso el penalti decisivo que Haaland convirtió en gol.
Para Haaland, la falta de celebración de Bernardo cuando empató en el minuto 84 lo resumió todo: «Bernardo envió una señal a todo el club y a la afición: vamos a por ello. Quería el segundo gol».
Pep Guardiola también quiso destacar la influencia del internacional portugués en la primera victoria de su equipo en Anfield en cinco años y la primera ante el público desde 2003: «Nos guió nuestro increíble jugador, uno de los mejores que he entrenado, nuestro capitán Bernardo. Porque cuando un jugador siempre antepone el equipo a sí mismo y da ejemplo con su comportamiento, todos le siguen».
Pero hay un problema con Bernardo como líder del City: solo va a estar unos meses más, suponiendo que no firme un nuevo contrato.








