Robert Lewandowski quiere vestir de azulgrana este próximo verano. Si esa pretensión la hubiera tenido hace tres años no hubiera habido problema para ficharle. El Barcelona podía permitírselo y el jugador hubiera acabado en el Camp Nou. Ahora la situación es distinta. El Barça le quiere, pero no tiene capacidad para poder inscribirle en LaLiga si acaba llegando a un acuerdo con el Bayern por el traspaso. El jugador se quedaría en Barcelona esperando a que la situación se desbloquease, que entraran millones por la ventana de las oficinas de la calle Arístides Maillol y que se recortaran de manera drástica los gastos para que, luego, Javier Tebas hiciera números y aceptara la inscripción del delantero polaco como nuevo jugador culé. Eso, a día de hoy, como ya explicó el vicepresidente económico del club, Eduard Romeu -en una entrevista con GOAL-, es muy difícil que suceda.
El Barcelona está excedido de límite salarial (o Fair Play Financiero). Y no lo está por poco, sino por mucho. Por centenares de millones de euros. La diferencia entre los ingresos y los gastos, sumada a las pérdidas generadas durante las últimas temporadas y a disponer de unos fondos propios negativos, hace que el límite salarial del Barça sea de -144 millones de euros. Que no significa que el club necesite 144 millones para revertir la situación. Necesita muchos más. Según contó el mismo Romeu, la masa salarial deportiva de la entidad azulgrana es de 560 millones de euros. Por lo tanto, el límite salarial aprobado por LaLiga debe ser igual o superior a esos 560 millones. Con este panorama, ningún fichaje puede ser inscrito a menos de que se cumpla la normativa 1/3: por cada 3 euros de ahorro, 1 euro de inversión. Es decir, si el Barcelona vende a Frenkie de Jong por 70 millones, después de restarle la amortización pendiente y sumándole el salario del jugador, le quedarían netos unos 60 millones de euros. Un ingreso neto de 40 millones más un ahorro en salarios de unos 20 'kilos'. Con la regla 1/3, LaLiga le permitiría inscribir por un valor salarial de 20 millones. ¿Llegaría para el sueldo de Lewandowski? Puede que sí, pero habría que sumarle la amortización por el traspaso (unos 13,5 millones si el fichaje cuesta 40M y firma tres temporadas) y no se podría inscribir a ningún jugador más a menos de que se produjeran más salidas importantes.
Las 'palancas' ayudan a fichar
Sin duda, la venta de activos ayudaría a que el Barcelona recibiera un ingreso directo y extraordinario que mejoraría el presupuesto y que permitiría estabilizar el límite salarial. Eso sí, el ingreso debe ser gigante, de más de 500 millones. "Si quieres hacerme un hombre dame 700 millones", dijo el vicepresidente económico del club en la entrevista con GOAL. La entidad azulgrana pedirá este jueves a sus socios compromisarios autorización para vender el 49,9% de Barça Licensing & Merchandising (BLM), la empresa propiedad del Barcelona que gestiona la producción y comercialización de productos oficiales. Esa venta reportaría unos 200 millones. Luego está la cesión del 25% de los derechos audiovisuales a un fondo de inversión, una operación que también reportaría cerca de 300 millones. Con estas operaciones, el Barcelona recuperaría sus fondos propios y el límite salarial mejoraría, pero tendría que seguir recortando salarios a una velocidad aguda para reducir gasto y cumplir la norma del Fair Play Financiero.
Reducción de salarios
Desde el Barcelona se tiene claro que este verano se debe reducir la masa salarial en unos 160 millones de euros. En junio de 2021 los salarios se situaban en 617 millones, con un objetivo al término de la actual temporada de rebajarlos hasta los 470 millones. Era el primer paso para llegar al punto final: los 400 millones de masa salarial para poder trabajar con normalidad. Pero ni una cifra, ni la otra. Entre las incorporaciones de invierno y el éxito relativo en la rebaja prevista, la cifra se situó en 560 millones, 90 más de los presupuestados. Para llegar a la cifra óptima y poder fichar sin estar excedido, además de cerrar las 'palancas' económicas antes del 31 de julio -fecha en la que se calcula el límite salarial-, los ejecutivos deben apresurarse para conseguir reducir la masa salarial en 160 millones. Algunos jugadores -los capitanes Sergio Busquets, Jordi Alba y Gerard Piqué- ya comunicaron que se sentarán a negociar y ayudarán al club, pero no será suficiente.
El Barcelona necesita que otros futbolistas se avengan a reducirse el sueldo, a la vez que está obligado a conseguir la salida de jugadores que no cuentan para Xavi Hernández, como Samuel Umtiti, Óscar Mingueza, Clément Lenglet, Martin Braithwaite o el guardameta Neto Murara. Incluso se podrían marchar Sergiño Dest o Memphis Depay si llegaran buenas ofertas. Exactamente lo mismo que sucede con Frenkie de Jong, del que se espera sacar una buena tajada. Sin todo esto, el Barcelona no podrá sanear su economía ni podrá fichar con normalidad. Lewandowski espera, pero no es el único: Kessié y Christensen (con acuerdo cerrado) aguardan el hueco para entrar; Azpilicueta, Marcos Alonso, Bernardo Silva, Koundé o Koulibaly rezan para que suceda un milagro.



