José Mourinho no ha dejado nada al azar dentro del Real Madrid, ni siquiera la forma en la que sus jugadores se relacionan con los árbitros. El técnico portugués ha ideado un plan específico para adaptarse a las nuevas normas, que limitan el derecho a hablar con el árbitro del partido únicamente a los capitanes del equipo, y ha elegido al francés Aurélien Tchouaméni para ser el enlace entre los jugadores y los árbitros sobre el terreno de juego.
Según informó el diario español Marca, las nuevas normas han obligado a Mourinho a reorganizar los roles dentro del equipo y a establecer un mecanismo claro de comunicación con los árbitros, sobre todo teniendo en cuenta que su portero, que porta el brazalete de primer capitán, no puede desplazarse constantemente por el campo para hablar con ellos.
Con la ausencia de Federico Valverde por lesión y la de Vinícius Júnior por sanción, ambos capitanes del Real Madrid, Mourinho decidió otorgar a Tchouaméni una condición oficial que lo convierte en el único jugador sobre el campo, junto al capitán del equipo, autorizado a hablar con el árbitro.
Las nuevas reglas no dejan margen para la interpretación, ya que cualquier otro jugador que intente acercarse al árbitro para presionarlo, hacerle gestos o protestar sus decisiones, al margen del capitán y de Tchouaméni, se expondrá a recibir una tarjeta amarilla directa.
La elección del centrocampista francés no fue casual, pues su posición en el corazón del campo lo mantiene constantemente cerca de las zonas de conflictos y disputas, además de su capacidad para intervenir en los momentos que requieren comunicación con el árbitro.
Mourinho confía en la experiencia de Tchouaméni y en su serenidad para desempeñar esta tarea, trasladando las protestas y peticiones del equipo de una forma que combina el respeto y la firmeza, convirtiendo al centrocampista francés en una especie de «capitán en la sombra» del técnico portugués y en su voz oficial sobre el terreno de juego en el trato con los árbitros.







