Quedan chicos los adjetivos para describir la enorme reacción que tuvo Marc ter Stegen para mantener la portería en cero en el minuto 33 de la primera parte ante Tottenham, cuando su Barcelona ya ganaba 2 a 0: el alemán se lució ante un disparo de Erik Lamela que se terminó desviando primero en Semedo y, luego, en Gerard Piqué.
Para que se pongan las manos rojas después de tantos aplausos…

