José Mourinho todavía recuerda la derrota de la Roma ante el Sevilla en la final de la Europa League de 2023 en Budapest, pues el técnico portugués considera que su equipo fue víctima de una injusticia en aquel partido, al que siguió una sanción de la UEFA.
El conjunto andaluz visita al Real Madrid este domingo, en el marco de la novena jornada de LaLiga.
Durante su etapa como entrenador del Real Madrid, Mourinho logró 7 victorias y una sola derrota frente al equipo andaluz en el Santiago Bernabéu, mientras que fuera de casa perdió una vez y empató en otra, además del empate en la final de Budapest, que terminó perdiendo en los penaltis.
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Las raíces de esta enemistad se remontan a la final de la Europa League de 2023, cuando Mourinho calificó la actuación del árbitro inglés Anthony Taylor como un "robo", al protestar por varias de sus decisiones durante el encuentro.
Mourinho dijo entonces: "En una final europea, no me esperaba eso. Basta ver la boca de Ibáñez para entenderlo todo, y ver a Lamela, que falló un penalti y debía haber sido expulsado. Basta ver que el equipo que jugó mejor en la primera parte es el que acabó con tres tarjetas amarillas. Pellegrini se cae y recibe una amarilla, mientras Ocampos simula la caída y no recibe tarjeta".
"Una vergüenza y una maldición"
La indignación del técnico portugués no se limitó a criticar las decisiones arbitrales: se encaró con Taylor en los pasillos del estadio de Budapest tras el partido y le dirigió expresiones duras, entre ellas "es una puta vergüenza" y "eres una puta desgracia", según lo recogido en la denuncia del árbitro.
Entre los motivos de la protesta de Mourinho estaba que no se señalara un penalti a favor de la Roma por un toque con la mano de Fernando dentro del área del Sevilla en la segunda parte, cuando el marcador reflejaba un empate 1-1.
Al final, el conjunto andaluz se llevó el título en los penaltis, después de que brillara su portero marroquí Yassine Bono, que reforzó así su récord en la competición.
La UEFA sancionó a Mourinho con 4 partidos de suspensión por su comportamiento hacia el árbitro. El técnico portugués, que todavía dirigía a la Roma en aquel momento, respondió: "Si hablara, me sancionarían con 10 partidos de suspensión".
Desde aquel partido, Mourinho ha seguido recordando lo ocurrido en Budapest, de modo que se renueva el enfrentamiento entre él y el Sevilla, que se ha convertido para él en un rival ligado a uno de los momentos más polémicos de su trayectoria como entrenador, según el diario español "AS".

