La estrella brasileña Neymar da Silva evitó realizar cualquier declaración concluyente sobre su futuro futbolístico el pasado lunes, en medio de crecientes especulaciones sobre una posible retirada al término de su contrato con el Santos, a finales del presente año, mientras que su padre y agente salió a asegurar que su hijo «seguirá jugando al fútbol».
Durante una subasta benéfica que él mismo organizó en São Paulo, Neymar, de 34 años, respondió a una pregunta sobre su futuro: «Cuando termine mi contrato, pensaré en quedarme en el Santos, en marcharme o en retirarme. Realmente no sé qué haré», y añadió: «Vamos gestionando las cosas paso a paso, partido a partido. Me siento en buena forma física».
Estas ambiguas declaraciones llegan pocas semanas después de que Neymar pusiera fin a su trayectoria internacional con la camiseta de la selección brasileña, tras la dolorosa derrota de la 'Canarinha' en los octavos de final del Mundial 2026 ante Noruega (1-2), un partido en el que la estrella brasileña anotó un último penalti que recortó distancias sin utilidad alguna, y que terminó con un torrente de lágrimas en una imagen conmovedora.
Sin embargo, el padre y agente de Neymar, Neymar da Silva Santos, fue más claro que su hijo, al afirmar en tono de broma: «Neymar adora jugar al fútbol. ¿Qué otra cosa podría hacer? Todavía no ha recibido un certificado médico, así que seguirá jugando», en una clara alusión a que la retirada no está sobre la mesa en este momento.
El exjugador del Barcelona y del Paris Saint-Germain sigue vinculado por contrato con el club en el que se formó hasta el próximo mes de diciembre, en medio de dudas sobre su capacidad para continuar tras la serie de lesiones que ha sufrido en los últimos años, que han afectado de manera evidente a su nivel físico.
Neymar es objeto de constantes críticas mordaces por su estilo de vida fuera de los terrenos de juego. Su reciente participación en un torneo de póker, mientras sus compañeros del Santos disputaban un partido de la Copa Sudamericana en Venezuela, desató una amplia ola de indignación entre la afición y la prensa brasileña.
El Santos se enfrentará al club ecuatoriano Macará la próxima semana en los octavos de final de la Copa Sudamericana, en un partido que podría ser decisivo a la hora de determinar el futuro de Neymar, ya sea su continuidad en el club, su marcha o incluso su retirada definitiva.


