Tras lo sucedido las dos últimas temporadas cabe plantearse si la búsqueda del triplete no es una maldición para un Barcelona que se ha alejado de la obsesión por la excelencia que le ha caracterizado los últimos años en pos de un resultadismo a menudo sin resultados. No deja de ser curioso que dos técnicos tan distintos en todo, Luis Enrique Martínez y Ernesto Valverde, hayan llegado a la misma conclusión: el Barcelona no tiene un banquillo de garantías y, en este contexto, siempre acaban jugando los mismos.
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El uso que ambos entrenadores han hecho de Leo Messi es significativo en este aspecto. Esta temporada lo ha jugado todo en la Copa excepto los dos partidos de primera ronda ante el Múrcia y la ida de los dieciseisavos ante el Celta, para ser sustituido en el minuto 59 del partido de vuelta ante el cuadro gallego. La temporada anterior lo jugó todo excepto la primera ronda ante el Villanovense. Por contra, cuando logró el triplete el 2009 con Pep Guardiola en el banquillo el rosarino solo fue titular en cuatro de los nueve partidos de la competición y apenas completó los noventa minutos en dos ocasiones incluyendo la final.
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goaolEs decir, la plantilla del Barcelona es demasiado corta para ganarlo todo porque no tiene suplentes y Valverde cometió el mismo error que Luis Enrique: pensar que con doce jugadores podía aspirar a todo. La Copa del Rey no ha hecho más que desgastar a un equipo al que se le valorarán las Ligas y las Champions League acumuladas, no una Copa que domina desde hace años. A fin de cuentas, si la vida es cuestión de prioridades y sabiendo que a menudo no se puede tener todo, el club azulgrana ha preferido reinar en España a mantenerse entre una élite europea de la que, por (de)mérito propio, ya no forma parte.





