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Ronaldo-MessiGetty/GOAL
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Dos finales para una misma era: Messi se despide desde la cima y Ronaldo elige terminar en el banquillo

Mientras Cristiano Ronaldo se aferra a prolongar su trayectoria internacional con la selección de Portugal, pese a la disminución de su presencia en el once titular y al aumento de las dudas sobre su papel dentro del equipo, su eterno rival Lionel Messi se prepara para escribir el último capítulo de su historia con la selección de Argentina, en una despedida esperada que aguardan decenas de miles de aficionados en Buenos Aires el próximo 6 de octubre.

A lo largo de casi dos décadas, ambas estrellas compartieron el trono del fútbol mundial, y cada uno se erigió como un referente excepcional en una era que no conoció a muchos jugadores con una capacidad similar para mantenerse en la cima.

Entre 2008 y 2023, Ronaldo y Messi acapararon 13 de los 15 Balones de Oro, en una competición que trascendió los límites de las cifras y los títulos, y se convirtió en una de las historias más destacadas de la historia de este deporte.

Pero con 41 y 39 años, respectivamente, los rasgos del final se han vuelto completamente distintos entre ambas leyendas; mientras Messi se dirige hacia una despedida de celebración de la camiseta de Argentina, Ronaldo parece aferrarse a su lugar con Portugal, negándose a que sus últimos años con la selección sean una mera etapa previa a la retirada.

La despedida del héroe que recuperó su trono

Lionel Messi ya no necesita demostrar su lugar en la historia del fútbol, pues ocho Balones de Oro y el título del Mundial de 2022, junto a la conquista de la Copa América en dos ocasiones, forjaron una trayectoria excepcional para la estrella argentina, que durante años persiguió el mayor de los sueños con la camiseta de su país, antes de lograrlo en Qatar y poner fin a una polémica que lo acompañó durante toda su carrera internacional.

Con su traspaso al Inter Miami, algunos creyeron que Messi había entrado en la última etapa de su carrera, y que su alejamiento de la competición europea reduciría su presencia sobre el terreno de juego.

Pero demostró durante el Mundial de 2026 que aún es capaz de marcar la diferencia, tras liderar a Argentina hasta la final frente a España, anotando 8 goles a lo largo del torneo.

Su presencia no fue una mera participación simbólica de un capitán que porta el brazalete de la selección, sino que siguió siendo un elemento clave en el camino de Argentina, confirmando su capacidad para competir en las grandes citas, pese a su edad avanzada.

E incluso con las críticas que recibieron la selección y algunos de sus jugadores tras los sucesos que siguieron a la final, Messi mantuvo su lugar, apoyándose en su gran bagaje de logros y en su relación excepcional con la afición argentina.

Pero la pregunta sobre la continuidad ya no está lejos de la mente del capitán de Argentina, especialmente tras el fallecimiento de su padre, Jorge Messi, este verano, en una pérdida personal que llegó durante una etapa delicada de su trayectoria.

Y ante la disyuntiva entre la retirada o la continuidad, Messi optó por poner fin a su andadura internacional, pero de una manera acorde a la magnitud de lo que le brindó a su país.

Se espera que el 6 de octubre sea la fecha de la despedida de Messi de la camiseta de Argentina, en un amistoso frente a Benín en el estadio Monumental de Buenos Aires.

El partido se ha convertido en un acontecimiento multitudinario antes incluso de comenzar, después de que sus 80.000 entradas se agotaran en apenas 90 minutos.

La Federación Argentina de Fútbol se prepara para organizar una celebración especial digna del capitán de la selección, que incluye una camiseta diseñada especialmente para la ocasión, en medio de la expectación de la afición por el momento de la despedida, que pondrá fin a una etapa excepcional en la historia de Argentina.

También cobra fuerza la posibilidad de que Messi se incorpore al cuerpo técnico de la selección tras su retirada del fútbol internacional, para mantener así su vínculo con el equipo al que su nombre estuvo ligado durante años.

Ronaldo: no quiere que el final llegue ahora

En el otro lado, Cristiano Ronaldo no parece dispuesto a recorrer el mismo camino.

La estrella portuguesa, dos años mayor que Messi, sigue aferrándose a prolongar su trayectoria internacional, pese a los cambios que ha experimentado su papel dentro de la selección y a la disminución de sus titularidades en el último periodo.

La relación de Ronaldo con la selección de Portugal ha sido siempre un eje de debate en los medios locales y entre la afición, especialmente con su edad avanzada y la continua polémica sobre lo adecuado de contar con él en el once titular.

Aun así, el capitán de Portugal sigue considerando que puede aportar más, y que su trayectoria internacional aún no ha llegado a su última estación.

El pasado mes de agosto, Ronaldo habló sobre su futuro, insinuando que el año actual podría ser el último para él en el fútbol, aunque manifestó su deseo de dejar un legado digno de su trayectoria, al declarar a la revista Vogue: «Puede que este sea mi último año en el fútbol, y quiero dejar un legado maravilloso».

Sin embargo, sus últimas participaciones con la selección reabrieron el debate sobre su lugar dentro del equipo, especialmente tras el enfrentamiento frente a Noruega, en el que se encontró en el banquillo durante todo el partido, en un hecho poco habitual para un jugador acostumbrado a ser el primer nombre en el once de Portugal durante muchos años.

Y pese a la victoria de Portugal por 2-1, el resultado no fue suficiente para desviar los focos de Ronaldo, quien mostró su frustración por no haber jugado, antes de dirigirse directamente al vestuario tras el pitido final, sin unirse a sus compañeros en el saludo a la afición y la celebración de la victoria.

Este gesto suscitó dudas sobre la actitud del capitán de Portugal, quien carga con la responsabilidad del liderazgo dentro de la selección, y también puso su relación con el director técnico Jorge Jesús bajo la lupa, sobre todo porque este último ya había trabajado con él en el Al-Nassr saudí y lo conoce de cerca.

Jesús reconoció tras el partido que necesitaba hablar con Ronaldo, subrayando que su participación está ligada a lo que aporta sobre el terreno de juego, al igual que el resto de los jugadores, en una postura que refleja una tendencia a tratarlo según las necesidades del equipo, más allá de su condición histórica por sí sola.

El técnico portugués dijo: «Necesito hablar con él», señalando que no podía comentar los motivos de su capitán antes de hablar con él.

Esto llega en un momento en el que Ronaldo sigue siendo un jugador influyente dentro del vestuario, pero su papel sobre el terreno de juego ya no está garantizado de la manera a la que estuvo acostumbrado a lo largo de su carrera.

La comparación con Messi tampoco estuvo lejos del escenario, pues Ronaldo se acostumbró durante los últimos años a escuchar los cánticos de la afición con el nombre de su rival argentino, situaciones que en ocasiones provocaron reacciones de enfado por su parte, y mantuvieron viva la rivalidad histórica entre ambos incluso tras su alejamiento de los estadios europeos.

Dos finales distintos para dos leyendas

La diferencia entre Messi y Ronaldo no radica en la mera decisión de retirarse o continuar, sino en la manera en que cada uno se acerca al final de su andadura internacional.

El argentino, que se coronó con los títulos más destacados que persiguió con la selección de su país, se prepara para abandonar el escenario en medio de una celebración de la afición, mientras que el portugués sigue buscando una oportunidad para continuar aportando, y se aferra a su presencia con la selección a la que lideró durante muchos años.

Los unió la rivalidad durante muchos años, y compartieron los premios, las cifras y los focos, pero se acercan a un final completamente distinto; Messi se prepara para una despedida que celebra lo que logró con la camiseta de Argentina, mientras que Ronaldo se aferra a continuar su andadura con Portugal, negándose a que la despedida sea el título de su última etapa, y convencido de que aún tiene algo que aportar sobre el terreno de juego.

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