No fue simplemente el final de una trayectoria internacional, sino el momento de la despedida de un hombre cuyo nombre quedó ligado a los más grandes capítulos del fútbol portugués, y que llevó los sueños de su país sobre sus hombros durante más de dos décadas.
Cristiano Ronaldo, acostumbrado a batir récords y a negarse a rendirse ante el paso del tiempo, llegó por fin a la estación de la que tantas veces estuvo cerca, para poner punto final a su recorrido con la camiseta de Portugal a los 41 años, dejando tras de sí un legado difícil de repetir.
Pero detrás de esta sorpresiva decisión se esconde una larga historia de desafíos y cálculos, y quizás razones que aún no han salido a la luz.










