Frenkie de Jong, estrella del Barcelona, ha decidido optar por el tratamiento conservador para recuperarse de la rotura del ligamento lateral interno de su rodilla derecha.
El diario "Sport" señaló en un informe que el Barcelona respeta la decisión de De Jong, pero ello no oculta la preocupación que reina en la directiva.
La inquietud no se debe al diagnóstico actual, sino que está más bien ligada a lo que podría ocurrir si el proceso de recuperación no transcurre como se espera, ya que el precedente de Ansu Fati sigue muy presente en la memoria.
La lesión de De Jong no se parece a la que sufrió Fati hace 3 años, y tanto el tratamiento como los periodos de ausencia son completamente diferentes. Sin embargo, hay un punto en común que explica la tensión del Barcelona: en ambos casos, el club tuvo una visión médica distinta a la opción que finalmente tomó el jugador.
De Jong sufrió la lesión durante el Mundial con la selección de los Países Bajos y, a pesar de sentir dolores, continuó jugando después de que los médicos de la selección le informaran, según explicó él mismo, de que se trataba de una lesión leve y que no se agravaría si seguía compitiendo, pero la realidad fue distinta.
Tras su regreso al Barcelona, las pruebas confirmaron que padecía una rotura del ligamento lateral interno de la rodilla derecha, una lesión que lo mantendrá alejado de los terrenos de juego durante varios meses. Ahora, De Jong ha optado por el tratamiento conservador y por evitar la cirugía por el momento.
El Barcelona acepta esta decisión, pero no oculta sus temores, pues si la evolución del caso no es la esperada y el jugador finalmente se ve obligado a pasar por el quirófano, su periodo de ausencia podría superar con creces los 4 meses, y el club habría perdido un tiempo valioso en recuperar a uno de sus jugadores influyentes.




