El Barcelona había suspendido la actividad de la grada el pasado 29 de octubre, a raíz de los incidentes del Clásico ante el Real Madrid, en el que se produjo el lanzamiento de objetos y el centrocampista del Madrid Eduardo Camavinga fue golpeado con una bandera del Barcelona durante los festejos del equipo blanco por su segundo gol.
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La Liga había remitido el incidente de la agresión a Camavinga al Comité de Disciplina, después de que varios vídeos difundidos mostraran al jugador del Real Madrid golpeado en la cabeza con los palos de las banderas por parte de algunos aficionados del Barcelona, reafirmando su firmeza frente a cualquier conducta violenta.
Esta crisis no es la primera de su tipo, ya que el Barcelona había suspendido con anterioridad la actividad de la grada en noviembre de 2024, durante el periodo en que jugaba en el estadio de Montjuïc, después de que los grupos de animación exigieran al club que asumiera multas que ascendían a 21.000 euros por el comportamiento de algunos de sus miembros, lo que amenazaba al club con la sanción de cierre de su estadio, con la repetición de las sanciones vinculadas a la conducta de la afición, algo que pone el regreso de la grada ante una verdadera prueba en esta ocasión.
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