Dos meses. Eso es lo que ha tardado Marcelino en hacer más grande aún al Athletic, el otrora rey de Copas. El técnico asturiano llegó a Bilbao un 4 de enero para intentar cambiar el rumbo de un equipo cabizbajo bajo el mando de Garitano (cabe recordar que metió al equipo en la final de Copa 2019-2020) y elevarle de nuevo a los altares del fútbol español.
Primero, ganando a Real Madrid y Barcelona para alzarse con la Supercopa de España y volver a llevar un título a San Mamés, seis años después.
Y después, dejando por el camino a Ibiza, Alcoyano, Betis y Levante para meterse en la final de Copa del Rey donde se enfrentará al Barcelona.

