Una celebración agridulce fue la que vivió James Rodríguez el día de ayer, sumar su segunda Champions es motivo de alegría, sin embargo el haberse quedado en la tribuna parece haber sido la última bofetada de Zidane.
En medio de los festejos al colombiano se le vio muy discreto, abrazando a sus compañeros levantando la Orejona y celebrando el título, sin embargo el momento más emotivo para el 10, parece haber sido aquel en el que pudo abrazar a su pequeña hija, Salome.

