Osasuna llegaba a Vigo con la confianza que supone ganar tres encuentros consecutivos en la máxima categoría. El Celta sabía que si se llevaba el partido, superaría a los navarros en la tabla. Y sucedió esto último. Osasuna no fue capaz de desplegar el juego que esperaba su afición, seguramente debido a la revolución que había planteado en el once inicial Jagoba Arrasate.
La primera parte fue celeste y en ella brilló Iago Aspas con un gol del nivel de su clase como delantero. En el descanso, los rojillos dieron entrada a tres nuevos futbolistas que sentó muy bien al equipo a pesar de que el celtiña Murillo llevó el 2-0 al marcador. En el tramo final del encuentro, Roberto Torres transformó un penalti cuando menos dudoso que cometió Aspas al golpear al mismo Torres con el brazo. El tanteador no se movería más y dejaría en casa una trabajado victoria que supone la tranquilidad para los vigueses después de dos campañas pasando muchos apuros.