En la previa del Real Madrid vs. Manchester City, todos los ojos estaban puestos en Vinicius y en Haaland. Una vez que terminó el encuentro, hubo otro jugador al que apuntaron los focos: Eduardo Camavinga. El centrocampista francés, cuyas actuaciones hacen olvidar que tan sólo tiene 20 años, cambió el partido sobre todo con su papel en la segunda parte.
Ancelotti tiene en el internacional galo una verdadera navaja suiza; un futbolista que sirve para lo que se le pida y al que no parece que se le terminen las funciones. A pesar de ser mediocentro, el italiano ya lo ha utilizado con éxito en el lateral izquierdo en múltiples ocasiones y no ha sido una excepción ante el equipo de Guardiola. El carril zurdo fue suyo por completo.
Además, tras el descanso, Camavinga empezó a aparecer más en el centro del campo para ayudar a que sus compañeros dominaran el terreno de juego, demostrando no sólo calidad sino una capacidad física envidiable. Los números de su partido hablan por sí solos: una asistencia, tres ocasiones generadas, nueve duelos ganados y un 87'5% de acierto en el pase.
Desde el pasado sábado, el francés ya es historia del Real Madrid: es el jugador más joven en conseguir los seis títulos con la camiseta blanca. Y su andadura no ha hecho nada más que empezar; esta es sólo su segunda temporada de las cuatro que le quedan por contrato. El presente de los de Ancelotti ya es esperanzador, pero el futuro del club con hombres como Camavinga se prevé sobresaliente.



