La etiqueta de “engaño” ya se le había pegado con todo el peso que eso conlleva. Los primeros meses en la Roma de Matias Soulé han sido todo menos simples.
Comprado de la Juventus por casi 30 millones de euros, en las ideas de verano del club giallorosso el delantero argentino debía ser el sustituto de Dybala, quien todos daban por seguro que se iría. Pero la Joya, en cambio, se quedó en Roma, mientras que el impacto de Soulé en el nuevo entorno fue más complicado de lo previsto.
Poco espacio y poca confianza con De Rossi primero e Ivan Juric después, tanto que su salida en enero parecía inevitable, ya que incluso con Ranieri, Soulé inicialmente jugó poco.
Pero con una diferencia: el técnico giallorosso lo hizo sentir importante y central en su proyecto y con el tiempo las palabras se transformaron en hechos concretos. Tanto que ahora la Roma está más tranquila incluso después de la lesión de Dybala, ya que será justamente Soulé quien lo sustituirá.


