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Manchester United blame game GFX 1:1GOAL

¿Quién tiene realmente la mayor culpa del declive del Manchester United? Su caída hasta verse en peligro de descenso se veía venir desde hace años

James Westwood
Traducido por
  • El Manchester City y el Manchester United podrían jugar en la Championship la próxima temporada. En el caso del primero, no sería por un gran bajón sobre el terreno de juego: el descenso es solo una de las posibles sanciones si no prospera el recurso del City contra la resolución que lo declaró culpable de 114 infracciones de las normas financieras de la Premier League. El United, en cambio, podría bajar a segunda división por la vía habitual, al ser uno de los tres peores equipos de la máxima categoría inglesa.

    El equipo de Michael Carrick solo está fuera de los puestos de descenso por la diferencia de goles, tras haber ganado apenas uno de sus nueve primeros partidos de liga en la temporada 2026-27. Esto es más que un simple bache: el Manchester United ha perdido seis y empatado tres de sus últimos nueve encuentros entre todas las competiciones, con 18 goles encajados y solo seis marcados. Da la sensación de que esta pésima racha podría prolongarse hasta Navidad.

    Es probable que pronto haya otro cambio de entrenador, pero los problemas son ya tan profundos que difícilmente provocará una reacción como la que siguió al nombramiento inicial de Carrick como técnico interino en enero. Lo peor es que no sorprende ver al United luchando por la permanencia en vez de por el título de la Premier League, cuyo regreso a Old Trafford se marcó como objetivo una directiva de INEOS alejada de la realidad, de cara a las celebraciones del 150.º aniversario del club en 2028.

    Esa celebración apunta a ser muy agridulce para un club que ya no puede considerarse de élite. Pero ¿cómo se ha llegado a este punto, dados los enormes recursos de los que dispone el United? ¿Y quién tiene realmente la mayor parte de la culpa?

  • Malestar inmediato

    Manchester United v Everton
    Getty Images Sport

    La familia Glazer se hizo con el control del Manchester United tras aprovechar una disputa entre Sir Alex Ferguson y los anteriores propietarios del club.

    El inicio del declive del United se remonta a 2003. En marzo de ese año, el empresario Malcolm Glazer, afincado en Florida, compró una participación del 2,9 % en el club por 9 millones de libras a través de una sociedad de cartera llamada Red Football. A finales de noviembre, él y su familia ya poseían el 15 % del Manchester United.

    Malcolm compró discretamente esas acciones mientras Sir Alex Ferguson mantenía una disputa pública con los accionistas mayoritarios del United, John Magnier y J.P. McManus. Ferguson había entablado amistad con los magnates irlandeses gracias a su afición a las carreras de caballos, y Magnier regaló al entrenador escocés la mitad de la propiedad de un prometedor purasangre llamado Rock of Gibraltar.

    El caballo competía con los característicos colores rojos del United que lucía Ferguson y se convirtió en una auténtica estrella al ganar siete carreras consecutivas de Grupo 1. Pero, tras su retirada, el escocés consideró que le correspondía la mitad de todos los ingresos futuros por su uso como semental. Magnier y McManus sostuvieron que solo habían concedido a Ferguson una parte de los premios obtenidos por el caballo en las carreras. Eso llevó al técnico del United a hacer lo impensable: demandar a los principales propietarios del club por 10 millones de libras.

    Ferguson acabó llegando a un acuerdo extrajudicial con Magnier y McManus, pero su relación quedó rota y Glazer aprovechó la oportunidad. En mayo de 2005, los inversores irlandeses vendieron directamente a Glazer toda su participación del 28,7 % en el United. Después, Glazer lanzó una compra apalancada con la que se hizo con el control del 98 % del club. Esta maniobra oportunista cargó al United con cientos de millones de libras de deuda por primera vez en más de 70 años.

    Al día siguiente de que se completara formalmente la adquisición, 300 aficionados se congregaron en Old Trafford para protestar contra los nuevos propietarios, entre los que figuraban Avram, Joel y Bryan Glazer como consejeros no ejecutivos. Mientras tanto, otro grupo de seguidores consternados fundó un nuevo club llamado FC United of Manchester. El United ganó tres títulos consecutivos de la Premier League y la Champions League entre 2006 y 2009, pero la deuda del club aumentó hasta los 716 millones de libras bajo la propiedad de los Glazer.

    Una nueva oleada de protestas comenzó después de que el United anunciara su intención de refinanciar la deuda. Los aficionados mostraron su oposición a los Glazer vistiendo de verde y dorado, los colores de Newton Heath, el nombre original del club cuando se fundó en 1878. Ferguson, sin embargo, era un maestro a la hora de aislar al equipo de las distracciones políticas y siguió conquistando títulos pese al ruido exterior.

    Eso le permitió defender a los Glazer a pesar de que el United tenía cada vez menos capacidad de gasto en el mercado de fichajes. Como dijo en 2012 en unas declaraciones que se hicieron célebres: «Han sido fantásticos. Cuando los Glazer se hicieron cargo del club hubo descontento, así que siempre ha habido grupos de aficionados con sus propias opiniones. Pero creo que la mayoría de los verdaderos aficionados lo verá con realismo y dirá que no está afectando al equipo».

  • Las leyendas se marchan

    Manchester United v Sunderland - Premier League
    Getty Images Sport

    Un frustrante periodo de transición era casi inevitable después de que Ferguson y el director ejecutivo David Gill dejaran el club al mismo tiempo al término de una triunfal temporada 2012-13.

    La presencia de Ferguson ocultaba en gran medida la inestabilidad de fondo provocada por la adquisición del club por parte de los Glazer. Además, contaba con el hombre de confianza ideal en David Gill, que, como director ejecutivo, gestionaba con maestría los ingresos comerciales del club y los pagos de su deuda.

    Todo cambió en el verano de 2013, cuando ambos decidieron dejar Old Trafford. Ferguson se despidió con su decimotercer título de la Premier League. El Manchester United terminó 11 puntos por delante del Manchester City y se tomó la revancha por la derrota sufrida ante su rival la temporada anterior. En su emotivo discurso de despedida ante la afición de Old Trafford, Ferguson pidió a los seguidores que «apoyaran» a su sucesor, David Moyes, antes de concluir: «He sido muy afortunado. He podido dirigir a algunos de los mejores jugadores del país, por no hablar de los del Manchester United».

    Gill fue decisivo para llevar al club a muchos de esos jugadores, entre ellos Wayne Rooney y Michael Carrick, dos pilares de aquel equipo de la temporada 2012-13. También demostró un gran criterio al respaldar con firmeza a Ferguson en 2005-06, cuando se decía que había perdido su toque; al negarse a fichar en propiedad al problemático Carlos Tevez; y al ayudar a negociar el traspaso de Cristiano Ronaldo al Real Madrid en 2009, por una cifra que entonces fue récord mundial.

    Al final, ambos eligieron el momento perfecto para marcharse. Los Glazer estaban retirando competencias a Gill, un directivo con experiencia en el fútbol, para dárselas al vicepresidente ejecutivo Ed Woodward y a un equipo de directivos financieros. Es casi seguro que Ferguson habría chocado con Woodward de haberse quedado, porque el antiguo banquero de inversión siempre iba a anteponer los intereses comerciales del club a todo lo demás.

    Aquel último título también se debió en gran medida a la capacidad goleadora de Robin van Persie, fichado en 2012, y al talento de Paul Scholes, que salió de su retirada para ampliar las opciones de Ferguson en el centro del campo. Al igual que Scholes, jugadores como Rio Ferdinand, Nemanja Vidic, Patrice Evra y Ryan Giggs se acercaban al final de sus carreras al máximo nivel. Moyes afrontaba el enorme reto de dar el salto a ese nivel por primera vez tras 11 años en el Everton.

  • Cementerio de entrenadores

    Manchester United Training Session And Press Conference - UEFA Champions League 2026/27 League Phase MD4
    Getty Images Sport

    Carrick es el octavo entrenador permanente que ha nombrado el Manchester United desde la marcha de Ferguson y está destinado a correr la misma suerte que todos sus predecesores.

    Moyes no tenía la trayectoria ni la experiencia necesarias para acometer una profunda renovación en uno de los clubes más grandes del mundo, aunque tampoco se ayudó a sí mismo. El escocés decidió prescindir primero del cuerpo técnico de Ferguson, que incluía a entrenadores respetados como Mike Phelan y Rene Meulensteen, quienes podrían haberle ayudado a entender mejor la cultura del club. En su lugar, se llevó del Everton a sus hombres de confianza Steve Round, Jimmy Lumsden y Chris Woods.

    El Manchester United intentó fichar a jugadores como Cesc Fabregas, Toni Kroos y Gareth Bale, pero Moyes no tenía ni de lejos la misma capacidad de atracción que Ferguson. Al final tuvo que conformarse con Marouane Fellaini, otro de sus colaboradores en el Everton, como fichaje estrella de su primer mercado. El United firmaría después su peor inicio de temporada liguera desde la 1989-90, y pronto surgieron informaciones que apuntaban a que los jugadores se estaban rebelando contra los métodos de Moyes.

    Tras perder 2-0 ante el Everton en abril, Moyes fue destituido y el United acabó en su posición más baja de la era Premier League: séptimo. El primer nombramiento tras Ferguson era el más importante para evitar que bajara el nivel, y el club se equivocó. Jose Mourinho ha afirmado desde entonces que le ofrecieron el puesto antes que a Moyes, pero que lo rechazó por sus vínculos emocionales con el Chelsea. Era el ganador habitual que necesitaba el United; Moyes nunca iba a estar a la altura.

    Después de terminar a 22 puntos del campeón, el Manchester City, y a 16 de los cuatro primeros, se abrió una enorme brecha entre el United y sus principales rivales. El sucesor de Moyes, Louis van Gaal, intentó reducirla haciendo que el equipo se centrara en dominar la posesión, pero eso solo volvió su juego aún más lento e ineficaz. El neerlandés duró apenas dos temporadas y se despidió con un título de la FA Cup que no impidió que Woodward y compañía decidieran sustituirlo por Mourinho.

    El técnico portugués llegó cuatro años tarde, pero aun así condujo al club a un doblete de Europa League y Copa de la Liga en su primer año, además de acabar segundo en la Premier League en la temporada 2017-18. Después, sin embargo, todo se vino abajo de forma espectacular y Mourinho fue destituido tras enfrentarse públicamente a varios jugadores.

    Luego llegó el experimento de Ole Gunnar Solskjaer. Los dirigentes del United esperaban que el nombramiento de una leyenda del club uniera a jugadores y aficionados, y así fue durante un tiempo. Solskjaer también llevó al equipo al segundo puesto de la liga y recuperó el entretenido estilo de juego al contraataque que prefería Ferguson. Sin embargo, el noruego no logró conquistar ningún título antes de perder el puesto tras un comienzo desastroso de la temporada 2021-22.

    Ralf Rangnick, el «padrino» del gegenpressing, no consiguió enderezar el rumbo como técnico interino y dijo a los periodistas que el United necesitaba una «operación a corazón abierto» para volver a ser una gran potencia. Se confió en Erik ten Hag para llevarla a cabo, pero malgastó por completo un presupuesto de 617 millones de libras para fichajes durante sus dos años y medio en Old Trafford.

    El United había caído hasta el 14.º puesto cuando Ten Hag fue finalmente destituido, y los títulos de la FA Cup y la Copa de la Liga que consiguió no sirvieron para ocultar sus fracasos. A Ruben Amorim solo se le dieron después 14 meses para arreglar el desastre que había dejado Ten Hag, un plazo sencillamente insuficiente. Intentó, de forma encomiable, acabar con la cultura tóxica entre los jugadores que se había extendido por el club y devolver al United una identidad de juego definida, pero la directiva abandonó el proyecto cuando Amorim se opuso a sus injerencias.

    Carrick será el próximo en engrosar la lista de entrenadores caídos; la única incógnita es cuándo será destituido. Al igual que Solskjaer, levantó inicialmente el ánimo en Old Trafford y devolvió al club a la Champions League, pero el deterioro es tan profundo que nunca puede ocultarse durante mucho tiempo.

  • Fichajes desastrosos

    Manchester United v Watford - Premier League
    Getty Images Sport

    Tantos fichajes millonarios han fracasado en Old Trafford durante los últimos diez años, aproximadamente, que el Manchester United se ha convertido en el hazmerreír.

    El United ha gastado cerca de 100 millones de libras en indemnizaciones a entrenadores desde la marcha de Ferguson y más de 2.000 millones de libras en traspasos de jugadores. Esas cifras han contribuido en gran medida a que la deuda total del club supere los 1.000 millones de libras, mientras que los Glazer han percibido alrededor de 22 millones de libras por temporada en dividendos desde 2015.

    Si los fichajes se hubieran gestionado bien, las finanzas del club no habrían quedado sometidas a un escrutinio tan intenso, pero no ha sido así. En los últimos 13 años han llegado a Old Trafford nada menos que 78 jugadores nuevos, y se podría argumentar fácilmente que solo dos de ellos han sido éxitos rotundos: Bruno Fernandes y Zlatan Ibrahimovic.

    Van Gaal fichó a Angel Di Maria, Memphis Depay y Morgan Schneiderlin por un total de 110 millones de libras; Mourinho recuperó para el club a Paul Pogba por 89 millones de libras, cuatro años después de que el United lo dejara marchar gratis, y malgastó otros 100 millones de libras en los fichajes de Romelu Lukaku y Henrikh Mkhitaryan. También dio luz verde al intercambio por el que Alexis Sanchez, aficionado a tocar el piano, llegó al United procedente del Arsenal, mientras Mkhitaryan hizo el camino inverso.

    Jadon Sancho, Donny van de Beek y Aaron Wan-Bissaka llegaron durante la etapa de Solskjaer, lo que equivalió a tirar 150 millones de libras a la basura. Así que, incluso antes de llegar a Ten Hag, hubo siete años en los que se pagó de más tanto por grandes nombres con egos desmesurados como por jugadores del montón.

    Sin embargo, Ten Hag sí merece cargar con la mayor parte de la culpa por la situación actual del United. Hizo retroceder al club años al fichar a jugadores que no encajaban, como Antony, Lisandro Martinez, Andre Onana, Mason Mount, Rasmus Hojlund, Manuel Ugarte y Joshua Zirkzee. Amorim pagó las consecuencias de no encontrar una solución, y ahora Carrick también las está pagando.

    La asombrosa falta de autocrítica de Ten Hag queda patente en que, durante las últimas dos semanas, ha acusado al United de «promesas incumplidas», al tiempo que ha afirmado que «no podría haberlo hecho mejor».

    Amorim es el único entrenador de la lista cuyo balance de fichajes resulta siquiera ligeramente favorable. Bryan Mbeumo, Senne Lammens y Matheus Cunha fueron buenas incorporaciones, aunque este último está llevando la paciencia al límite esta temporada. Todavía no hay un veredicto claro sobre Benjamin Sesko, pero, si son ciertos los numerosos informes publicados, Amorim quería fichar a Ollie Watkins en lugar del esloveno.

    Que el entrenador no siempre tenga la última palabra ha sido un problema recurrente en el United. De hecho, las incorporaciones del verano más reciente, Andrey Santos, Carlos Baleba y Youri Tielemans, tenían toda la pinta de ser fichajes decididos por el club, no pedidos por Carrick. Cuando Ferguson estaba al mando, tenía la última palabra sobre todas las llegadas y salidas, pero desde su marcha han intervenido demasiadas voces y las decisiones han sido confusas.

  • Directivos torpes

    Everton FC v Manchester United - Premier League
    Getty Images Sport

    La mala gestión crónica entre bastidores puso al Manchester United rumbo a la ruina, mientras los Glazer dejaban el trabajo sucio en manos de subordinados que les decían a todo que sí

    Woodward fue un nombramiento impopular desde el momento en que asumió el cargo de vicepresidente ejecutivo, porque había orquestado la compra del club por parte de los Glazer en 2005 mientras trabajaba para J.P Morgan. La hostilidad entre los aficionados también creció rápidamente, ya que Woodward trató el mercado de fichajes como una alfombra roja de Hollywood y antepuso el atractivo comercial de los jugadores a las necesidades de cada posición.

    También ofrecía habitualmente a jugadores que no rendían grandes ampliaciones de contrato a largo plazo para proteger el valor de esos activos en el balance. Con salarios que ningún otro club europeo estaba dispuesto a igualar, Pogba, Sanchez, Sancho y Anthony Martial estuvieron entre quienes acabaron marchándose gratis, mientras que los clubes vendedores y los agentes lograban que el United pagara precios muy superiores al valor de mercado en las negociaciones por los fichajes.

    Sin embargo, los Glazer siempre vieron en Woodward al hombre ideal para gestionar un activo valorado en varios miles de millones de libras y agradecían que estuviera dispuesto a recibir las críticas por sus decisiones como propietarios. Pero no había vuelta atrás tras la peor de ellas: la decisión de participar en la escisión de la Superliga europea en 2021. Después de una fuerte reacción en contra de los aficionados, el United se retiró y Woodward dimitió, pese a que Joel Glazer intentó convencerlo de que no lo hiciera.

    Poco antes de la salida de Woodward, el United intentó modernizar su estructura directiva con la creación de un puesto específico de director de fútbol. John Murtough lo ocupó, pero repitió muchos de los errores de Woodward: fichó a Antony presa del pánico por 85 millones de libras, nada menos que 65 millones más de lo que lo habían valorado los ojeadores, y acabó aceptando un paquete de 72 millones de libras por Hojlund, cuando las conversaciones con el Atalanta habían comenzado en torno a los 45 millones. También ofreció a Casemiro un lucrativo contrato de cuatro años y 350.000 libras semanales, pese a que el icono del Real Madrid llegó a Old Trafford con más de 30 años.

    En febrero de 2022, Richard Arnold sustituyó a Woodward como director ejecutivo y delegó de inmediato la autoridad deportiva en Murtough. Su breve etapa estuvo marcada por la falta de sensibilidad de la directiva y una crisis institucional. Su error más flagrante fue la gestión de la investigación sobre Mason Greenwood. Murtough impulsó un plan para reintegrar plenamente al delantero en la plantilla del primer equipo después de que se retiraran los cargos penales, sin calibrar la opinión pública. Elaboró una hoja de ruta calculada que se filtró a la prensa y desencadenó una gran polémica social y una rebelión interna del personal. El United dio entonces marcha atrás, pero el daño ya estaba hecho.

    Arnold también fue demasiado pasivo cuando la segunda etapa de Cristiano Ronaldo en Old Trafford se torció. Dejó que la situación se enquistara hasta desembocar en una entrevista no autorizada con Piers Morgan, en la que el ganador de cinco Balones de Oro arremetió contra Ten Hag, la cantera y las anticuadas instalaciones del club. Él y Murtough fueron tan malos como Woodward a la hora de proteger los intereses comerciales a costa de la lógica deportiva, y los aficionados se alegraron de ver marcharse a los tres.

  • Para empeorar aún más las cosas

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    AFP

    Sir Jim Ratcliffe ya está bajo presión para vender su participación minoritaria en el club tras distanciar a los aficionados con sus implacables recortes de gastos y su mala planificación.

    En noviembre de 2022, los Glazer anunciaron una revisión estratégica que despertó brevemente una gran ilusión entre la afición. «El proceso está diseñado para impulsar el crecimiento futuro del club, con el objetivo último de situarlo en condiciones de aprovechar las oportunidades tanto en el terreno de juego como en el ámbito comercial», señalaba un comunicado del club. «Como parte de este proceso, el consejo de administración estudiará todas las alternativas estratégicas, incluida una nueva inversión en el club, una venta u otras operaciones que afecten a la empresa».

    Fue un proceso largo en el que surgieron dos principales aspirantes a la compra: INEOS y el banquero catarí Sheikh Jassim. Según se informó, este último presentó una oferta de unos 6.000 millones de libras y afirmó que saldaría la deuda del United, pero los Glazer acabaron descartando una venta total. En su lugar, INEOS, encabezada por Sir Jim Ratcliffe, completó en diciembre de 2023 la adquisición de una participación minoritaria del 27 % en el United y asumió oficialmente el control de la gestión deportiva y operativa diaria dos meses después.

    INEOS prometió implantar una estructura deportiva «de primer nivel», poner fin a años de deterioro institucional, mejorar los fichajes y devolver al United a la cima del fútbol inglés y europeo. Para ello, formó un nuevo equipo directivo que incluía a Sir Dave Brailsford y Jean-Claude Blanc, así como a los antiguos integrantes del Manchester City Omar Berrada (director ejecutivo) y Jason Wilcox (director técnico), y al muy codiciado Dan Ashworth (director deportivo). Sorprendentemente, Ratcliffe e INEOS han hundido al United aún más desde entonces.

    La cúpula evaluó a varios posibles sustitutos de Ten Hag, pero después activó la ampliación de su contrato por un año tras la victoria del United en la FA Cup de 2024. Meses más tarde, Ten Hag fue destituido con un coste de 10 millones de libras. Amorim fue posteriormente el primer nombramiento propiamente dicho de INEOS, pero la plantilla no estaba confeccionada para su sistema 3-4-2-1 y estaba condenado al fracaso sin plena autonomía para decidir el estilo de juego y los fichajes. La decisión de convertir a Carrick en entrenador permanente tras su etapa como interino también evidenció una mala planificación.

    Según se informó, Ashworth no estaba de acuerdo con la contratación de Amorim, e INEOS prescindió del exdirectivo del Newcastle apenas 159 días después de su llegada. Brailsford y Blanc, por su parte, abandonaron el consejo de administración a principios de este año.

    La política de fichajes del United ahora parece muy diferente, pero es igual de defectuosa. Se estableció un plan de tres fases para renovar el ataque, el centro del campo y la defensa, centrado en jugadores con experiencia contrastada en la Premier League. La primera fase fue razonablemente bien, ya que el equipo terminó tercero la pasada temporada, pero la segunda ha sido un desastre. La defensa era el problema más urgente para Carrick e INEOS la desatendió por completo, razón por la que el equipo corre ahora peligro de descenso.

    Ratcliffe va camino de ser tan odiado como la familia Glazer, y no solo por el sombrío panorama deportivo. Ha hablado en repetidas ocasiones de la necesidad de tomar decisiones «impopulares» y ha actuado en consecuencia: despidió a 322 empleados ajenos a la plantilla deportiva, eliminó las comidas gratuitas en Carrington y Old Trafford, recortó el sueldo de Ferguson como embajador y subió el precio de las entradas.

    El dinero ahorrado con esas medidas no se acerca al que el United habría ahorrado si se hubiera librado de los salarios de Marcus Rashford, Mount, Zirkzee y Martinez en verano. Ahora, los aficionados presionan a los Glazer y a Ratcliffe para que vendan sus participaciones. En septiembre se organizó una protesta multitudinaria contra los propietarios antes de la derrota del equipo por 1-0 en casa ante el City en el derbi. Ratcliffe se sentó en el palco directivo junto a Avram Glazer, que acudió a Old Trafford en una de sus contadas apariciones, y parecía visiblemente incómodo.

    Si cumple su palabra, el presidente de INEOS no seguirá allí mucho más tiempo. Declaró a la BBC en marzo del año pasado: «Si recibo parte de las críticas, puedo soportarlo. Pero no soy diferente de una persona cualquiera. No es agradable, especialmente para los amigos y la familia. Los Glazer apenas pueden venir a un partido. Ahora se han retirado un poco a la sombra, así que todas las críticas me caen a mí. Compramos nuestra participación y no los he visto desde entonces. Es como si dijeran: “Gracias, Jim, estás haciendo un gran trabajo”.

    «De momento, no tengo seguridad ni tengo que ir por ahí de esa manera. Pero eso iría en contra del propósito de todo esto, ¿no? No podrías soportarlo a ese nivel; sencillamente dejaría de ser divertido».

  • «Basta ya»

    FBL-ENG-PR-MAN UTD-FULHAM-PROTEST
    AFP

    Gary Neville, querido exdefensa del Manchester United, se ha sumado a los aficionados para exigir que los Glazer abandonen el club de inmediato.

    Ya nadie en el United se «divierte». En cierto modo, el descenso parece el siguiente paso natural para un club que lleva tanto tiempo sin un rumbo claro. Quizá haga falta eso, y el golpe económico y comercial que supondría salir de la Premier League, para que los Glazer escuchen por fin a unos aficionados a los que siempre han tratado con indiferencia.

    Gary Neville también ha criticado constantemente a los Glazer, y el excapitán puso voz a todos los aficionados con su último y apasionado llamamiento a la familia estadounidense. «Ese club tiene una deuda de 1.200 millones de libras (1.600 millones de dólares), lo que le limita en algunos aspectos», afirmó el icono del United en 'Stick to Football', en Disney+. «Han gastado una auténtica fortuna en jugadores, solo por debajo del Man City en los últimos 15 años. Se han gastado 1.400 millones de libras (1.860 millones de dólares) en jugadores, son los segundos que más han gastado, pero gran parte de ese gasto se ha hecho a plazos.

    »Ahora tienen que vender, tienen que vender. Lo siento, pero ha llegado el momento. Han subcontratado el departamento de fútbol a INEOS, que está intentando dirigirlo. Llevan tres años de dificultades y parece que este año también va a ser difícil.

    »La familia Glazer está en Estados Unidos, en Tampa. Allí es muy popular y, por lo que oigo, va a todos los partidos, a todos los de la NFL. En cambio, apenas ha ido a Old Trafford en más de 20 años».

    INEOS y los Glazer también han provocado más indignación con su propuesta de construir un nuevo estadio para 100.000 espectadores. El United aún no ha explicado cómo se financiará el proyecto de 2.000 millones de libras, y Neville lo considera otro ejemplo de la incapacidad de los propietarios para entender el sentir de la gente.

    «Lo que digo es que tienen que vender ya. Basta ya. El club está endeudado, no habéis gastado ni un penique en el estadio [actual] y ahora intentáis pedir prestados 2.000 millones de libras para un estadio sin saber cómo vais a conseguir ese préstamo», añadió. «Lleváis 13 o 14 años de fracasos en el plano deportivo, habéis subcontratado esa parcela a otra entidad, lo cual es ridículo, y no habéis asumido la responsabilidad. Hemos llegado a un punto en el que tienen que vender.

    »Basta ya. Tienen que vender todo el club. Los aficionados están hartos. Tienen que marcharse ya».

    Según se ha informado, INEOS podría aumentar su participación o comprar la totalidad del United en la segunda mitad de 2029, pero eso queda demasiado lejos. Como propietarios mayoritarios, los Glazer pueden obligar a Ratcliffe y a INEOS a vender sus participaciones, siempre que reciban una oferta por todo el club que consideren aceptable. Ese sería el escenario soñado.

    El United está al borde de la ruina y la oscuridad no se disipará hasta que los Glazer se marchen. Unos propietarios que no son más que caseros ausentes y a los que no les importa comprender el alma del club le han arrebatado su esencia. Neville tiene razón: basta ya.