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GFX Juventus Legacy 1-1GOAL

Cómo la Juventus destronó al Ajax como rey de la Champions League y desató polémicas acusaciones de dopaje

Peter McVitie
Traducido por
  • La gloria europea pendía de los hombros de Vladimir Jugovic mientras se disponía a lanzar un penalti en el Estadio Olímpico de Roma.

    Con 3-2 en la tanda de penaltis, un gol del jugador de 26 años daría el título de la Champions League al gigante italiano. Si fallaba, el Ajax, vigente campeón, tendría la oportunidad de recuperar el control.

    Mientras esperaba para lanzar ante el portero Edwin van der Sar, una sonrisa apareció en el rostro de Jugovic, de 26 años.

    «¿De qué se ríe?», se preguntaban sus desconcertados compañeros. «¡Nos estamos jugando la Champions League!»

    La tensión también crecía en el palco. Al ver que otros dirigentes del club apartaban la mirada por miedo a que el suplente fallara, el legendario presidente Gianni Agnelli tranquilizó a quienes dudaban: «Tranquilos, es serbio».

    Y, en efecto, Jugovic definió a la perfección: envió el balón lejos del alcance de Van der Sar, pese a su envergadura, y lo alojó en la esquina inferior de la portería.

    La Juventus, impulsada por jugadores como Gianluca Vialli, Alessandro Del Piero, Antonio Conte, Didier Deschamps y Fabrizio Ravanelli, había destronado al equipo de Louis van Gaal para convertirse en el rey de Europa.

    Sin embargo, mientras estallaban las celebraciones en la capital italiana y en Turín, ya surgían dudas sobre la legitimidad de la victoria.

    Algunos jugadores del Ajax percibieron entonces que algo no cuadraba, pero tuvieron que pasar años para que se confirmaran sus sospechas de que sus rivales se dopaban, lo que empañó los logros de aquel gran equipo de la Juventus.

  • Reconstrucción tras el desastre

    Roberto Baggio and Gianluca Vialli both of Juventus FC
    Getty Images Sport

    Lippi, entrenador de la Juventus, aprovechó las bases sentadas por Giovanni Trapattoni y convirtió al equipo turinés en un aspirante a los títulos europeos.

    En 1985, la Juventus logró la increíble gesta de derrotar en la final de la Copa de Europa, disputada en el estadio de Heysel de Bruselas, a un Liverpool en el que jugaban Kenny Dalglish, Ian Rush, Alan Hansen y Mark Lawrenson. Sin embargo, aquella victoria quedó eclipsada por la tragedia que se cobró la vida de 39 personas y dejó heridas a otras 600. El coste humano de aquella noche en Bélgica fue tan terrible y dejó una huella tan profunda que quienes formaban parte del club sencillamente no podían recordarla con alegría. «Nunca consideramos realmente lo de 1985 como una victoria por lo de Heysel», declaró más tarde el vicepresidente Roberto Bettega.

    Tras caer en las primeras rondas en las dos temporadas siguientes, la Juventus desapareció de la máxima competición europea durante casi una década. Aunque conquistó la Copa de la UEFA en 1990 y 1993 y volvió a alcanzar la final dos años después, en la que perdió ante su rival nacional Parma, la Champions League era el gran objetivo.

    Marcello Lippi sustituyó a Giovanni Trapattoni en 1994 y se puso manos a la obra para reconstruir el club. El verano de 1995 trajo consigo una profunda renovación: Roberto Baggio fue traspasado al AC Milan en una operación récord, Jurgen Kohler y Robert Jarni se marcharon y llegaron jugadores como Ciro Ferrara, Didier Deschamps y Paulo Sousa.

    Después de ganar el doblete nacional en su primera temporada, Lippi quiso reforzar aún más al equipo con tres fichajes procedentes de la Sampdoria, entre ellos la decisiva incorporación de un sonriente serbio.

    Aunque la Juve terminó segunda, por detrás del AC Milan, en la Serie A de la temporada 1995-96, tenía la mirada puesta en recuperar su lugar entre la élite europea.

    Su campaña continental comenzó de forma desastrosa: encajó un gol en el primer minuto de su debut ante el Dortmund, obra de Andreas Moller, que volvía a amargarle la noche dos años después de dejar la Juventus por el conjunto alemán.

    Sin embargo, aquello no fue más que un tropiezo momentáneo para el equipo de Turín. Del Piero inspiró la remontada: dio la asistencia a Michele Padovano para el empate 10 minutos después, marcó un golazo de rosca y asistió a Conte para sentenciar el partido.

    La actuación decisiva de Del Piero dio inicio a una racha imparable. Marcó en cinco partidos consecutivos mientras la Juventus arrollaba al Rangers y al Steaua Bucharest para ganar el grupo.

    El equipo de Lippi también demostró que tenía el carácter necesario para plantar cara a los grandes históricos: remontó el 1-0 sufrido ante el Real Madrid en la ida con un contundente triunfo por 2-0 que le dio el pase a semifinales, donde superó a un combativo Nantes por 4-3 en el global de una emocionante eliminatoria.

    «No teníamos miedo a nadie», dijo Vialli. «Una vez que vencimos al Real Madrid, parecía casi inevitable que llegáramos a la final».

    Once años después de la tragedia que aún hoy permanece en la memoria de los aficionados al fútbol, la Juve estaba lista para demostrar que volvía a estar entre la élite.

  • Ventaja para la Juventus

    SOC AJAX JUVENTUS
    AFP

    Una reñida batalla contra el Ajax se prolongó durante los 120 minutos antes de que una tanda de penaltis decidiera el título.

    En Roma se interponía en su camino el equipo de Van Gaal, vigente campeón de Europa. Además de ganar la Supercopa de la UEFA y arrasar con sus rivales en la Eredivisie en la temporada 1995-96, jugadores como Van der Sar, Jari Litmanen, Patrick Kluivert, Edgar Davids, Danny Blind y los hermanos De Boer protagonizaron otra campaña europea dominante, en la que solo dejaron de ganar en dos ocasiones antes de llegar a la capital italiana.

    La Juve era muy consciente del desafío que tenía delante, y Sergio Porrini señaló a Litmanen como la principal amenaza.

    «Sin duda era el más peligroso. Atravesaba un momento en el que, si tocaba el balón, marcaba. Y, de hecho, marcó. Los extremos de aquel 4-3-3 también eran muy buenos: el neerlandés Kiki Musampa y el nigeriano Finidi George. Podían hacer daño en ataque, pero al mismo tiempo concedían mucho en defensa».

    Sin embargo, el ímpetu juvenil del Ajax ya se había convertido en arrogancia, y Van Gaal dio a sus rivales una motivación adicional.

    Como contó Ciro Ferrara: «De hecho, unos días antes de la final, cuando le preguntaron quién ganaría la Champions League, el entrenador del Ajax, Van Gaal, respondió: “No sé quién ganará, pero sé que esa copa volverá en nuestro avión”».

    El italiano añadió: «Aquello nos dio el impulso que necesitábamos».

    Lippi arengó a sus jugadores con un discurso improvisado y los envió al campo con este mensaje: «Nueve de cada diez veces ganan ellos, pero una maldita vez nos toca a nosotros. Y esta es la noche».

    Sus palabras surtieron efecto de inmediato. A los 12 minutos de la final, Frank de Boer calculó mal un remate de cabeza y esperó a que Van der Sar saliera a por el balón, pero Ravanelli se adelantó, se lo robó y lo empujó a puerta vacía.

    El Ajax respondió bien, sin embargo, y las palabras de Porrini resultaron proféticas cuando el portero Angelo Peruzzi rechazó una falta lanzada por De Boer hacia Litmanen, que se impuso a un defensa y marcó desde cerca.

    Ninguno de los dos equipos logró romper el empate durante el resto de los 120 minutos de intenso fútbol y todo acabó decidiéndose en una tanda de penaltis.

    Según Lippi, Gianluca Vialli se negó a lanzar uno de los primeros penaltis, atormentado por los recuerdos de aquel mismo estadio cuando representaba a Italia en el Mundial.

    «En el Olímpico había fallado un penalti contra Estados Unidos en el Mundial de 1990 y me había roto el pie al lanzar otro contra la Roma», contó a Corriere della Sera para explicar por qué quería lanzar el quinto o el sexto penalti. «Aquella noche sabía que era mi última oportunidad de ganar la Champions League.

    »¡Imagínate las pesadillas que habría tenido si no!».

    Lippi explicó: «Vialli arrastraba las malas sensaciones de la final contra el Barcelona y esa final le importaba especialmente. Me dijo: “Esta Champions League me importa tanto que, si perdiéramos porque fallo el penalti, me suicidaría”».

    En el Ajax ocurría algo parecido, como reconoció Sonny Silooy: «Ninguno de nosotros quería lanzar un penalti después de la prórroga. Aquello me fastidió mucho. Louis había preguntado a todos. Jugadores clave rehuyeron la responsabilidad».

    Mientras Ferrara, Gianluca Pessotto y Padovano marcaron sus lanzamientos, el portero Peruzzi fue decisivo bajo los palos. Desvió el primer intento de Davids, del que después se rio diciendo que el centrocampista «¡me tiró el balón justo a mí!», y luego se lanzó para detener el de Sonny Silooy.

    Con 3-2 en el marcador, le llegó el turno a Jugovic.

    Sus compañeros estaban nerviosos y los directivos en la grada no se atrevían a mirar, pero Jugovic sonreía. Intuía que el desenlace ya estaba decidido.

    «Estaba seguro de que marcaría; sonreía porque el destino me había elegido para una victoria tan importante, tanto para mí como para la Juventus, un club que llevaba tantos años esperándola», contó a Corriere della Serra.

    Van der Sar no tuvo ninguna posibilidad de detener el misil que Jugovic envió a la esquina inferior de la portería.

  • Las sospechas surgen de inmediato

    AC Siena v AS Roma - Serie A
    Getty Images Sport

    Algunos jugadores del Ajax sospechaban de la Juventus tras aquella final, pero no fue hasta la explosiva entrevista de Zdenek Zeman cuando se abrió una investigación.

    Mientras la expedición de la Juve estallaba en celebraciones, los jugadores del Ajax, exhaustos, abandonaban el césped del Stadio Olimpico con una profunda sensación de inquietud.

    En el vestuario, Overmars apartó a Ronald de Boer para expresarle su preocupación.

    «Marc Overmars me dijo enseguida que sentía que algo no iba bien», contó a The Independent. «Vio a un rival cuya mirada no le parecía normal. Tenía la sensación de que estaba tomando algo».

    Añadió: «Yo no tuve esa sensación. ¿Sabes por qué? Porque siempre pienso que nadie haría algo así. No era consciente en absoluto de ello. Y si alguien corre más rápido, quizá es que corre más rápido. Sabíamos que nos esperaba una temporada larga».

    Al Ajax no le quedó más remedio que aceptar la derrota y seguir adelante, mientras la Juventus alcanzó la final de la Champions League en dos temporadas consecutivas, en las que perdió ante el Borussia Dortmund y el Real Madrid.

    Después, en agosto de 1998, el entrenador de la Roma, Zdenek Zeman, concedió una explosiva entrevista a L'Espresso en la que condenó las prácticas ilícitas de algunos equipos italianos y señaló en particular a la Juventus. El fútbol italiano debe «salir de la farmacia», afirmó.

    «No soy un demagogo ni un provocador», dijo. «Soy un hombre del deporte. Presto atención a los rumores y al ambiente que se respira. Oigo y veo que no solo en el ciclismo, sino también en el fútbol, se intenta compensar la falta de preparación con productos farmacéuticos. En el fútbol todavía no ha estallado un escándalo. Pero cuanto más importante es un deporte, mayores son los peligros. Conozco a muchos médicos que han pasado del ciclismo al fútbol. Conozco a muchos clubes de la Serie A que emplean a farmacólogos. Debemos evitar que el campeonato se convierta en el Tour de Francia».

    Añadió: «Es algo que me causa asombro, desde Gianluca Vialli hasta Alessandro Del Piero. Como yo mismo he practicado varios deportes, antes pensaba que esos resultados solo podían conseguirse con el culturismo, después de años y años de entrenamiento especializado. Estoy convencido de que el fútbol es una actividad completamente distinta, al menos el fútbol que yo practico, que definiría con una sola palabra: “positivo”».

    Zeman reconoció que sus jugadores de la Lazio habían tomado diferentes sustancias químicas para favorecer su recuperación o darles un impulso psicológico, pero subrayó: «Tengo la impresión de que últimamente las cosas están yendo demasiado lejos. La presión sobre los jugadores es cada vez mayor. Y cada vez es más difícil resistirse a la tentación de la píldora mágica… Ya se hablaba de los problemas con las drogas de [Diego] Maradona cuando el Nápoles lo fichó del Barcelona. No puedo creer que su compañero Ciro Ferrara, que desde luego no destacó por sus buenos modales en su polémica conmigo, no los conociera. Maradona siguió jugando como un campeón. Y todavía juega hoy. Pero me gustaría recordarle a Ferrara que, si no hubieran mirado hacia otro lado, si alguien se hubiera tomado en serio su adicción a las drogas, podría haberse evitado que llegara a una situación tan triste. Pero ahora los negocios prevalecen por encima de todo. El mundo del fútbol está dominado por las finanzas, además de por las farmacias».

    Tras las afirmaciones de Zeman, la policía registró las oficinas y las instalaciones de entrenamiento de la Juve y descubrió 281 sustancias farmacéuticas diferentes. «Se parece más al equipamiento de un pequeño hospital», declararía más tarde un experto ante el tribunal.

    Aunque ninguna de esas sustancias, en su mayoría antiinflamatorios, analgésicos y estimulantes cardíacos, figuraba entonces en la lista de sustancias prohibidas, los historiales médicos y las muestras de sangre incautados durante el registro sí aportaron pruebas incriminatorias.

    Cuando el fiscal Raffaele Guariniello llevó a juicio en 2004 al médico de la Juventus Riccardo Agricola y al consejero delegado Antonio Giraudo, el tribunal llamó al hematólogo Dr. Giuseppe d’Onofrio como perito para examinar aquellas muestras.

    Las conclusiones fueron demoledoras.

    «La variabilidad que observé en los datos no podía considerarse normal», declaró D’Onofrio.

    Explicó que las oscilaciones extremas en los recuentos de glóbulos rojos y los niveles de hemoglobina de la plantilla de la Juventus solo podían explicarse por transfusiones de sangre o por el uso de eritropoyetina (EPO), la hormona sintética diseñada para aumentar el aporte de oxígeno a los músculos y mejorar la resistencia. D’Onofrio declaró que era «prácticamente seguro» que dos jugadores de la Juventus de mediados de la década de 1990 habían tomado EPO y «muy probable» que otros siete también lo hubieran hecho. Los abogados de la Juventus, sin embargo, insistieron en que hablar de probabilidades no demostraba nada más allá de toda duda razonable.

    Por suministrar a los jugadores de la Juve grandes cantidades de sustancias para mejorar el rendimiento, el Dr. Agricola fue declarado culpable de fraude deportivo y condenado a 22 meses de prisión, con la pena suspendida, pero tanto él como Giraudo fueron absueltos en apelación en 2005. Cuando el máximo Tribunal de Casación de Italia revisó el caso dos años después, revocó la decisión del Tribunal de Apelación y dictaminó que la administración de fármacos sí podía constituir fraude deportivo según la legislación italiana. Sin embargo, como los hechos habían ocurrido entre 1994 y 1998, el plazo de prescripción había vencido.

    El caso quedó cerrado.

  • No acabó ahí.

    Fabrizio Ravanelli of Juventus celebrates UEFA European Cup Final 1996
    Hulton Archive

    La amargura del Ajax persiste, pero aquel título de la Champions League sigue siendo de la Juventus

    Una pregunta crucial seguía sin respuesta en el fútbol europeo: si los jugadores de la Juventus utilizaban sistemáticamente sustancias para mejorar el rendimiento, ¿por qué ningún jugador dio positivo en los controles realizados en torno a la final de 1996?

    La respuesta salió finalmente a la luz en 2013, en un episodio de la serie documental neerlandesa Andere Tijden Sport. El fiscal Guariniello reveló ante las cámaras que su investigación había descubierto que las muestras antidopaje enviadas desde partidos de la Serie A y de competiciones europeas al laboratorio oficial de Roma sencillamente nunca se analizaron. El antiguo director del laboratorio romano, ya desaparecido, confirmó ese relato en el documental.

    D'Onofrio y el también científico Alessandro Donati volvieron a analizar los registros sanguíneos correspondientes a la semana de la final disputada en Roma en mayo de 1996. Estaban convencidos de que los parámetros sanguíneos demostraban que era prácticamente seguro que los jugadores de la Juventus habían sido preparados con EPO.

    «Vaya, qué extraño. No me da buena espina», dijo Finidi George sobre las revelaciones. «No fue solo un jugador, fueron varios jugadores del equipo. Si tienes a seis o siete jugadores jugando así en ese partido, eso es hacer trampas a lo grande».

    La enemistad entre el Ajax y la Juventus no desapareció, pero quedó latente hasta 2019, cuando ambos equipos se enfrentaron en los cuartos de final de la competición.

    David Endt, exdirector general del Ajax, declaró que el equipo neerlandés quería vengarse de la derrota ante un equipo que estaba «un poco dopado». Más tarde dijo a The Independent que seguía «resentido» y «asqueado» por aquella derrota.

    El exjugador de la Juventus Alessio Tacchinardi respondió: «He escuchado esas declaraciones del famosísimo David Endt y solo puedo decir que debería avergonzarse de sí mismo. ¡Qué vergüenza! Aquel equipo trabajó duro desde el primer día de pretemporada para llevar de nuevo la Champions League a Turín y cumplimos ese sueño.

    »En todo caso, espero que sus palabras sirvan para motivar aún más a nuestros jugadores a eliminar otra vez al Ajax. ¡Qué vergüenza!».

    El exdefensa Ferrara añadió: «Me gustaría señalar que Endt nos ayudó mucho a conseguir aquella victoria. Unos días antes de la final, le preguntaron al entrenador Louis van Gaal quién ganaría la Champions League y respondió: “No lo sé, pero ese trofeo volverá en nuestro avión”.

    »Pues bien, como responsable de comunicación del equipo, Endt debería saber que aquella declaración nos motivó muchísimo».

    La Juventus y sus seguidores, todavía indignados por las acusaciones, siguen recordando aquella noche en Roma como una noche de redención. Una victoria construida sobre la visión de Lippi, las heroicidades de Peruzzi y el penalti de Jugovic. El momento en que el club recuperó el máximo trofeo del fútbol europeo, libre ya del dolor de Heysel.

    Para el Ajax y muchos otros en toda Europa, sin embargo, aquel triunfo lleva un asterisco permanente.