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Colo-Colo - 1:1Getty/GOAL

Colo-Colo: cómo el «Eterno Campeón» de Chile se convirtió en símbolo de algo mucho más grande

James Westwood
Traducido por
  • «Colo-Colo es, con diferencia, el club más popular de Chile. Alrededor del 42 % de la población se declara aficionada al club», declaró Samuel Perez, director comercial y de marketing de Colo-Colo, a Football Business Inside en 2022. «Tenemos la mayor afición en todas las regiones del país, en todos los grupos socioeconómicos y de edad, y los medios informan a diario sobre cualquier asunto relacionado con el club. Hay dos dichos muy famosos: “Colo-Colo es Chile” y “Cuando gana Colo-Colo, al día siguiente el pan está más crujiente y el té más dulce”».

    Colo-Colo mantiene, en efecto, un profundo vínculo con la clase trabajadora chilena, y el pan y el té casi siempre saben bien, porque el equipo ha acumulado victorias durante la mayor parte de sus 101 años de historia. Colo-Colo ha ganado un récord de 34 títulos de la Primera División de Chile, muy por delante de sus rivales Universidad de Chile (18) y Universidad Católica (16), y nadie supera tampoco sus 14 triunfos en la Copa Chile.

    También es el único club chileno que ha ganado la principal competición de clubes de Sudamérica, el equivalente a la Champions League, la Copa Libertadores, y el único equipo de Chile que ha disputado todas las temporadas de la máxima categoría sin haber descendido nunca. Todo ello explica por qué sus incondicionales aficionados colocolinos conocen a Colo-Colo como el «Eterno Campeon» («El campeón eterno») y por qué el club trasciende el fútbol y se convierte en un reflejo de las alegrías y las dificultades colectivas de Chile.

  • Los primeros pasos

    Colo-Colo
    Getty Images

    El club cosechó éxitos casi de inmediato, pero también tuvo que afrontar una tragedia sin precedentes

    Colo-Colo se fundó en 1925, después de que el internacional chileno David Arellano y otros 10 jugadores se separaran de Deportes Magallanes, uno de los clubes más antiguos del país, fundado a finales del siglo XIX. Eligieron el nombre del nuevo equipo en homenaje a Colocolo, un legendario líder indígena que encabezó al pueblo mapuche en la guerra de Arauco contra los colonizadores españoles en el siglo XVI.

    Colocolo era reconocido como un gran jugador de palín, un deporte tradicional indígena similar al hockey, y venerado como un líder valiente e inteligente de espíritu indomable. Arellano y sus compañeros esperaban que esas cualidades se transmitieran a los jugadores que competirían bajo su nombre.

    Trágicamente, Arellano no vivió para ver a Colo-Colo convertirse en el club número uno de Chile. Murió de peritonitis causada por un fuerte golpe en el abdomen que le propinó un jugador del Real Valladolid, mientras Colo-Colo recorría Europa disputando partidos de exhibición. La noticia de su fallecimiento conmocionó a Chile y a toda Sudamérica. Miles de personas le rindieron homenaje en su funeral, y Colo-Colo colocó una franja negra horizontal sobre su escudo como símbolo permanente de duelo y gratitud.

    Pese a perder a su querido cofundador y capitán, Colo-Colo siguió creciendo. En 1933 contribuyó a crear la liga profesional de fútbol chilena junto con otros seis clubes de Santiago, la capital del país. Cuatro años después, Colo-Colo conquistó su primer campeonato nacional sin perder un solo partido y volvió a levantar el trofeo cuatro veces más en las diez temporadas siguientes.

  • Símbolo de desafío

    FBL-LIBERTADORES-ATLAS-COLOCOLO
    AFP

    Tras incorporar el retrato de Colocolo al escudo del club, este se convirtió en un símbolo de esperanza en tiempos oscuros.

    Los primeros escudos de Colo-Colo consistían en un diseño sencillo con el nombre del club escrito en diagonal, pero solo aparecían en carteles y banderines, no en las camisetas oficiales. En 1950, sin embargo, se creó un nuevo diseño específicamente para la camiseta, con un retrato de Colocolo añadido al escudo.

    Su pelo negro y su cinta blanca en la cabeza representaban los colores del club. El escudo, teñido de azul y rojo para incorporar la bandera chilena, quedó situado detrás del nombre de Colo-Colo, enmarcado en un rectángulo para completar el emblema. Este nuevo diseño consolidó el famoso apodo del club, «El Cacique» («El jefe»).

    En los años 70 y 80, el escudo adquirió un significado aún mayor. Durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, el pueblo mapuche sufrió opresión política y la eliminación de su cultura. Colo-Colo ganó10 títulos durante este periodo con un guerrero mapuche luciendo orgullosamente en su camiseta, y se convirtió en un símbolo de resistencia para los pueblos indígenas de Chile.

    El escudo de Colo-Colo ha tenido ocho versiones diferentes en total. En 1992 se añadió una estrella sobre la banda negra de luto por Arellano para conmemorar el triunfo del club en la Copa Libertadores. Es, sencillamente, uno de los escudos más distintivos y con mayor carga histórica del fútbol mundial, y puede verse como una carta de amor al alma de toda una nación.

  • Hogar emblemático

    FBL-LIBERTADORES-COLOCOLO-CERROPORTEÑO
    AFP

    La cercanía de Colo-Colo a los Andes ofrece un telón de fondo espectacular para sus partidos en casa.

    Colo-Colo jugó inicialmente en el Estadio El Llano antes de trasladarse a los Campos de Sports de Nunoa en 1928. A partir de 1939 disputó la mayoría de sus partidos como local en el estadio nacional de Chile, el Estadio Nacional. En 1946 compró Fortin Mapocho, un recinto perteneciente a Carabineros de Chile que había sido cerrado por motivos de seguridad, con la intención de construir un estadio para 30.000 espectadores, pero acabó vendiéndolo después de que la normativa municipal impidiera las obras.

    En 1956, Antonio Laban, entonces presidente del club, presentó un proyecto mucho más ambicioso para un recinto con capacidad para 120.000 espectadores. Adquirió un terreno de 28 hectáreas en Macul con la intención de terminar el estadio a tiempo para el Mundial que Chile iba a albergar en 1962. Sin embargo, un cruel giro del destino echó por tierra los planes.

    Dos años antes del inicio del torneo, cuando las obras estaban completadas en un 75 %, un terremoto sacudió la ciudad de Valdivia, en el sur de Chile, y el Gobierno excluyó el recinto inacabado de los planes para el Mundial.

    Durante los 15 años siguientes, Colo-Colo se esforzó por conseguir los fondos necesarios para terminar las obras. El estadio abrió parcialmente el 20 de abril de 1975 y el equipo celebró la ocasión con una victoria por 1-0 ante Aviacion. Sin embargo, carecía de demasiados servicios básicos y, tras solo cuatro partidos más, se consideró que no reunía las condiciones para su uso, lo que obligó al club a regresar al Estadio Nacional.

    La espera se prolongó hasta 1989, cuando por fin se terminó el recinto, bautizado Estadio Monumental David Arellano en honor al fundador del club. Se financió principalmente con aportaciones de los socios de base y de patrocinadores, además del cuantioso traspaso de un millón de dólares que Colo-Colo recibió del Bologna por el delantero Hugo Rubio. Su diseño consistía en una estructura de hormigón con gradas de gran pendiente para acercar a los aficionados al terreno de juego.

    Gracias a la abundancia de localidades de pie, el estadio acogía entre 62,5000 y 65.000 espectadores en su gran reapertura. Sin embargo, la instalación progresiva de asientos individuales y las mejoras de infraestructura para cumplir las normas de seguridad actuales han reducido su aforo con los años, hasta situarlo ahora en torno a 47.000 espectadores. El año pasado, Colo-Colo presentó un proyecto de remodelación para volver a elevarlo a 60.000, con el inicio de las obras previsto para finales de 2027.

    Los planes han despertado una gran expectación, pero el Monumental ya es un lugar muy especial tal como está. La grada inferior queda por debajo del nivel del suelo, lo que le da el aspecto de un coliseo hundido, y esa profundidad retiene el ruido y crea un ambiente intimidante para los rivales.

    También cuenta con un telón de fondo impresionante. Las cumbres nevadas de los Andes se alzan detrás de las gradas orientales y, bajo el cielo despejado del invierno, parecen estar al alcance de la mano. Durante los partidos nocturnos, la puesta de sol tiñe las montañas de naranja y transforma el recinto en un espectáculo visual que los habitantes de la zona conocen como «cielo en llama» («cielo en llamas»).

  • La Garra Blanca

    Colo Colo v Union Española - Copa Chile
    Getty Images Sport

    El grupo ultra de Colo-Colo forma parte del imaginario del club, tanto para bien como para mal.

    La barra brava de ultras de Colo-Colo, «Garra Blanca» (la Garra Blanca), desempeña un papel fundamental para hacer del Monumental un estadio tan singular. El grupo se constituyó oficialmente en la zona de Santiago en 1985 y se inspiró en la cultura británica y europea: incorporó las caras pintadas y los cánticos coordinados a pecho descubierto.

    La Garra Blanca ofreció a los jóvenes marginados por el régimen de Pinochet una vía para desahogar su frustración y expresar su identidad. A cambio, sus integrantes han mostrado una lealtad inquebrantable a Colo-Colo. La prueba más destacada fue cuando encabezaron en 2002, tras la quiebra del club, la «Coloton», una iniciativa similar a un telemaratón que ayudó a mantener al equipo a flote antes de una reestructuración empresarial.

    Esa entrega al club también ha quedado patente en las gradas. Pocos estadios de Sudamérica resultan más hostiles que el Monumental Arellano cuando la Garra Blanca canta a pleno pulmón. Una de sus principales señas de identidad son las enormes pancartas de tela pintadas a mano que cubren por completo la grada norte. Además, el uso habitual de bengalas y botes de humo crea un muro de niebla ante el paisaje de los Andes.

    Sin embargo, su historia también tiene un lado oscuro. La Garra Blanca ha estado muy implicada en episodios de violencia generalizada en los estadios, enfrentamientos con la policía militar y peleas callejeras con grupos rivales, en particular con «Los de Abajo» (los de abajo), de la Universidad de Chiles. Los superclásicos entre ambos clubes siempre requieren grandes medidas de seguridad, aunque a veces no son suficientes.

    En 2003, un derbi se suspendió después de que un objeto lanzado por un aficionado de Colo-Colo impactara en un jugador de la Universidad de Chile. Seis años después, la violencia de los aficionados obligó a detener el partido de vuelta de su semifinal del campeonato chileno. Se concedió la victoria a Colo-Colo después de que Los de Abajo arrojaran piedras y asientos de plástico al terreno de juego. En marzo de este año, un aficionado murió en un enfrentamiento entre los grupos, a varios kilómetros del estadio, que acabó en un tiroteo.

    La violencia, sin embargo, no se limita al superclásico. Hubo más víctimas mortales en abril de 2025, antes del encuentro de Colo-Colo contra Fortaleza en la Copa Libertadores. Dos aficionados adolescentes murieron en una avalancha que derribó una de las vallas de protección situadas fuera del estadio. Los aficionados de Colo-Colo invadieron el terreno de juego en el minuto 72 en señal de protesta, lo que provocó la suspensión del partido.

    También hubo un episodio en el que la Garra Blanca amenazó a la plantilla de Colo-Colo durante una crisis por el descenso en 2021. El grupo colgó en el centro de entrenamiento una pancarta que decía: «O ganáis o os matamos». A pesar de todo, se considera generalmente que el grupo encarna el espíritu de clase trabajadora del club.

    Sus integrantes utilizaron el estadio para protestar contra la igualdad económica durante el estallido social chileno de 2018 y organizan con frecuencia torneos de fútbol y comedores sociales para familias en situación de pobreza. La Garra Blanca también se ha movilizado contra Blanco y Negro S.A., la empresa propietaria de Colo-Colo, a la que acusa de tratar al club únicamente como un activo empresarial. Su objetivo último es propiciar el regreso a la época en la que Colo-Colo funcionaba como un club democrático propiedad de sus socios, y no dudan en llevar su lucha directamente ante las puertas de la empresa.

  • La gloria en la Copa y la generación dorada de Chile

    Alexis Sanchez (L) of Chile's Colo Colo
    AFP

    Colo-Colo causó sensación a nivel internacional a principios de los años 90 y cosechó éxitos sin precedentes en el fútbol chileno a mediados de la década de 2000.

    En 1973, Colo-Colo se convirtió en el primer club chileno en alcanzar la final de la Copa Libertadores, pero perdió 2-1 ante Independiente de Argentina en la prórroga de un partido de desempate, después de que los dos primeros encuentros acabaran en empate. Sin embargo, pudo dejar atrás el recuerdo de aquella dolorosa derrota cuando volvió a disputar la final 18 años después, en 1991.

    Tras empatar 0-0 a domicilio ante el Olimpia paraguayo, Colo-Colo se impuso por 3-0 en el partido de vuelta para llevar por fin el venerado trofeo a Chile, gracias a un doblete de su delantero estrella Luis Perez y a un gol del suplente Leonel Herrera. El reconocido comentarista Vladimiro Mimic pronunció unas palabras estremecedoras en su retransmisión radiofónica en directo cuando sonó el pitido final: «Sal a la calle, agarra tu bandera y ten presente que Colo-Colo es campeón de la Copa Libertadores».

    El entrenador croata de Colo-Colo, Mirko Jozic, también era consciente de la magnitud del logro: «La Copa Libertadores no pertenece solo a quienes la ganaron, sino a todos los colocolinos... Demostramos que Colo-Colo podía mirar de frente a cualquier equipo del continente».

    Colo-Colo volvió a demostrarlo al año siguiente: venció al Cruzeiro brasileño en la tanda de penaltis de la final de la Recopa Sudamericana, disputada en Japón, antes de arrollar al Club Puebla de México por un global de 7-2 para conquistar la Copa Interamericana. Con tres títulos internacionales y nueve trofeos nacionales, la década de 1990 fue la más exitosa de la rica historia de Colo-Colo.

    El club vivió otra época gloriosa entre 2006 y 2008, cuando el entrenador argentino Claudio Borghi le devolvió el orgullo institucional tras la crisis financiera que había amenazado su existencia. Borghi condujo a Colo-Colo a un «Tetracampeonato», inédito, con cuatro títulos de liga nacionales consecutivos. El momento culminante fue una emotiva victoria en la tanda de penaltis ante Universidad de Chile en la final del Torneo de Apertura.

    Con Borghi al frente, Colo-Colo también llegó a la final de la Copa Sudamericana de 2006, en la que cayó por un ajustado 2-1 global ante Pachuca. El técnico fue nombrado, con todo merecimiento, mejor entrenador sudamericano del año por implantar un atrevido sistema 3-4-2-1.

    Sin embargo, el legado más duradero de Borghi fue su capacidad para desarrollar talento. Sentó las bases de la generación dorada de Chile al dar paso al temible centrocampista defensivo Arturo Vidal (de quien hablaremos más adelante) y al exguardameta del Barcelona y del Manchester City Claudio Bravo. También dio al exmediapunta del Arsenal y del Manchester United Alexis Sanchez la oportunidad de brillar durante su cesión por parte del Udinese.

  • Iconos del club

    SOC COLO COLO-U. CATOLICA
    AFP

    Colo-Colo ha contado con numerosos futbolistas brillantes a lo largo de los años, y algunos de ellos siguen siendo recordados hoy en día.

    Con 208 goles en 374 partidos oficiales, Carlos Caszely es el máximo goleador de la historia de Colo-Colo y está ampliamente considerado el mejor jugador que ha vestido su camiseta. Llevó al equipo a la final de la Copa de 1973 como máximo goleador de la competición y ganó ocho títulos importantes en sus dos etapas en el Monumental. Su control del balón en espacios reducidos y su implacable definición le valieron el apodo de «Rey del metro cuadrado» (rey del metro cuadrado).

    La influencia de Caszely fuera del campo fue aún más significativa. Se posicionó a la izquierda y criticó abiertamente a Pinochet. Es célebre su negativa a estrecharle la mano antes del Mundial de 1974. Para los aficionados de Colo-Colo, es el máximo referente de lo que significa ser un rebelde, y en 2022 fue inmortalizado con una estatua a las puertas del Monumental.

    Durante el primer Día del Socio de Colo-Colo, celebrado en el Monumental en abril, Caszely explicó con elocuencia lo que el club significa para él y para sus seguidores: «Se trata de tener siempre el corazón acelerado, de ser solidario, de entender que Colo-Colo es más que un equipo de fútbol. Es algo social, es un corazón que se extiende desde Arica hasta Punta Arenas. Colo-Colo lo es todo, es lo más grande que existe».

    Justo al lado de la escultura de Caszely hay otra dedicada a un icono de Colo-Colo, Francisco «Chamaco» Valdes. El centrocampista ofensivo fue el complemento perfecto de Caszely tanto en Chile como en Colo-Colo. También pasó por el club en dos etapas distintas y predicó con el ejemplo como capitán. Era un genio técnico y un maestro a balón parado que marcó 180 goles con Colo-Colo, muchos de ellos espectaculares.

    Valdes murió en 2009 a los 66 años. A principios de este año se celebró un acto en su memoria en el Mausoleo de Colo-Colo, en el que Caszely fue uno de los que le rindieron homenaje. «En el fútbol, yo no habría sido quien fui si no fuera por Chamaco. Nunca he visto, en ninguna parte del mundo, a un jugador con la inteligencia de Chamaco», afirmó.

    Puede que nadie iguale jamás el legado de Caszely y Valdes, pero un integrante del Colo-Colo que conquistó la Copa Libertadores de 1991 estuvo cerca de hacerlo. Marcelo Barticciotto (en la imagen de arriba) marcó tres goles decisivos durante el histórico recorrido del equipo y dio dos asistencias en la final. También anotó el primer gol en el Monumental tras su reinauguración en 1989.

    Conocido cariñosamente por los aficionados como «Barti» o «El 7 del Pueblo» (el 7 del pueblo), el explosivo extremo también fue una figura destacada en la conquista de tres títulos de liga chilena y ostenta el récord de partidos disputados con Colo-Colo en competiciones continentales (86).

    Por si todo eso no bastara para consolidar su condición de leyenda, Barticciotto demostró su devoción por el club mientras jugaba en 1995 para uno de sus rivales, Universidad Catolica, cedido por Club America. Marcó en una victoria de Catolica por 2-1, pero se negó a celebrar el gol: agachó la cabeza en señal de respeto hacia Colo-Colo, al que regresó al año siguiente.

    «No había planeado no celebrarlo ni nada por el estilo. En ese momento me salió del corazón. No podía celebrar el gol ante aquella gente que me había aplaudido, que me preguntaba por ello en la calle y que me había mostrado tanto cariño. No podía», recordó Barticciotto a Vamos a Recordar.

    «Me di cuenta de cuánto cariño me tenía la gente. Fue una ovación que nunca olvidaré. Entonces me pregunté: “¿Qué hago aquí con esta camiseta?”. Fue muy extraño para mí, sobre todo cuando llegué al partido. En el otro lado estaban mis compañeros de tantos años, de tantas batallas. Nunca volví a sentir nada parecido. Intenté ser lo más profesional posible, pero siempre miraba hacia el otro lado, con el corazón en Colo-Colo».

    Cuando Barticciotto anunció su retirada en 2003, un total de 50.000 aficionados acudieron al Monumental para despedir a su ídolo. Regresó como entrenador cinco años después y llevó al club a conquistar el título del Clausura, lo que reforzó aún más su vínculo con la Garra Blanca.

  • Héroes modernos

    FBL-LIBERTADORES-COLOCOLO-ATLMINEIRO
    AFP

    Al Colo-Colo no le han faltado ni poderío ofensivo ni jugadores queridos por la afición desde el cambio de siglo.

    Entre los ídolos modernos de Colo-Colo, ninguno está por encima de Luis Mena, conocido como «El Historico». El fiable defensa central pasó casi toda su carrera profesional en Colo-Colo (1996-2014), fue capitán durante sus dos últimos años en el club y conquistó 11 títulos de liga, un récord absoluto en el fútbol chileno.

    Como él mismo reconoce, Mena no era el jugador con más talento, pero lo compensaba con su extraordinaria ética de trabajo y su amor por Colo-Colo. Convertirse en capitán fue un honor especialmente grande para el defensa, que declaró a El Cancha: «Ser el capitán de Colo-Colo representaba el sueño de toda una vida. Es una gran responsabilidad, pero cuando sabes gestionarla y canalizarla, se convierte en algo increíblemente significativo».

    Mena era el corazón del equipo, y su trabajo sin balón permitió brillar a otros, especialmente durante la etapa de Borghi. Matias Fernandez, canterano de Colo-Colo, ganó el premio al Futbolista Sudamericano del Año en 2006 gracias a sus extraordinarias actuaciones a las órdenes de Borghi, en las que deslumbró por su capacidad atlética, su calidad técnica y su habilidad en los lanzamientos de falta.

    Fernandez marcó 20 goles en 30 partidos de liga desde el centro del campo aquella temporada y formó una pareja imparable con Humberto Suazo. El delantero chileno aportó otros 34 goles entre el Apertura y el Clausera de 2006, además de 13 en competiciones internacionales, para alcanzar un total de 47 en solo 49 partidos. Suazo era un delantero poco convencional, con una enorme fuerza en el tren superior, y parecía tener hielo en las venas en los mano a mano.

    Tras su marcha al final de la campaña de 2007, a Colo-Colo le costó llenar el vacío que había dejado. La situación cambió cuando fichó a Esteban Paredes (en la imagen superior) procedente de Santiago Morning por la modesta cifra de 350.000 € en 2009. Paredes marcó 50 goles en liga durante sus tres primeras temporadas en el club y se ganó el apodo de «El Tanque» por su capacidad como delantero de referencia y la potencia de su disparo. La afición también le apoyaba porque procedía de una familia humilde de Santiago y había crecido como seguidor incondicional de Colo-Colo, cantando a menudo junto a la Garra Blanca.

    Paredes dejó Colo-Colo en 2012, pero regresó dos años después, cuando el equipo atravesaba una larga etapa de irregularidad, e inmediatamente lo impulsó hacia su 30.º título de liga. Siguió siendo la referencia del equipo hasta 2021 y se despidió con 198 goles para Colo-Colo, lo que le situó segundo en la clasificación histórica del club, por detrás de Caszely. Un récord de 16 de esos tantos llegó en los superclásicos contra Universidad de Chile.

  • El regreso de El Rey

    FBL-CHI-COLOCOLO-VIDAL
    AFP

    Arturo Vidal es quizá el jugador más famoso que ha defendido la camiseta de Colo-Colo y sigue destacando en el equipo a los 39 años.

    De todos los jugadores que despuntaron a las órdenes de Borghi, Vidal puede presumir de haber dejado la mayor huella en Colo-Colo. Tras pasar cinco años formándose en las categorías inferiores del club, debutó en 2005 con 18 años y desempeñó un papel fundamental en la conquista del Clausura 2006 y el Apertura 2007. Borghi lo utilizó tanto de central izquierdo como de mediocentro defensivo.

    Sus compañeros empezaron a llamar a Vidal «Celia Cruz», por la legendaria cantante cubana, debido a sus extravagantes peinados y su carácter extrovertido. En el campo hacía honor al apodo de «Cometierra», que lo acompañaba desde las categorías inferiores: se lanzaba constantemente al suelo para disputar el balón sin pensárselo dos veces.

    La garra de Vidal despertaba simpatía, y su sentido de la colocación y su capacidad de anticipación eran excepcionales para su edad. A menudo ganaba balones por alto a rivales mucho más altos que él gracias únicamente a su mejor cálculo del momento del salto. También exhibía una resistencia incansable que enseguida lo convirtió en uno de los favoritos de la grada. Por desgracia para Colo-Colo, era demasiado bueno para mantenerlo alejado de la élite europea.

    El Bayer Leverkusen fichó a Vidal por 10 millones de euros en 2007. Pasó cuatro años en Alemania antes de incorporarse a la Juventus, donde se convirtió en uno de los mejores centrocampistas de su generación al evolucionar hacia un papel de centrocampista todoterreno, un número 8. La afición lo bautizó como «El Rey». Vidal también triunfó en el Bayern de Múnich, el Barcelona y el Inter, pero nunca olvidó sus raíces: mostró con regularidad su apoyo a Colo-Colo en las redes sociales y habló abiertamente de un futuro regreso a casa.

    Ese regreso se produjo finalmente en 2024, cuando volvió al Monumental como agente libre. Colo-Colo organizó una elaborada ceremonia de bienvenida que fue noticia en todo el mundo. Vidal llegó al estadio en helicóptero y aterrizó directamente sobre el terreno de juego, vestido con capa y corona y con una espada en la mano. Después montó a caballo y dio una vuelta para saludar a 35.000 aficionados entregados.

    «En todos los sitios en los que he estado, siempre he puesto a Colo Colo por delante. Y ahora todo el mundo seguirá a Colo Colo», dijo en una rueda de prensa posterior. «Quiero que lo conozcan como uno de los equipos más fuertes de Sudamérica. Hay muy buenos jugadores y una afición enorme. Colo Colo es un país. La gente le prestará cada vez más atención. Quiero que el mundo lo conozca».

    Vidal ha hecho todo lo posible para que eso ocurra. En su primera temporada tras regresar, impulsó a Colo-Colo hacia su 34.º título de la liga chilena. Incluso marcó el gol del empate decisivo que aseguró el trofeo en el encuentro de la última jornada contra Deportes Copiapo. El equipo también alcanzó los cuartos de final de la Copa Libertadores, su mejor recorrido en años.

    En la actualidad, Colo-Colo vuelve a liderar la máxima categoría chilena, con 12 puntos de ventaja sobre Catolica, y Vidal ha participado en siete goles entre todas las competiciones a sus 39 años. No solo está desafiando el paso del tiempo, sino que también es un ejemplo de profesionalidad para los jugadores más jóvenes del club.

    «Arturo no solo aporta historia sobre el terreno de juego; aporta una autoridad sin igual», ha dicho el actual entrenador de Colo-Colo, Fernando Ortiz. «Contar con un jugador que ha ganado al más alto nivel en Europa significa que los más jóvenes tienen ante sí un ejemplo vivo de lo que es un ganador. Su voz tiene un peso diferente».

  • Pasión humana

    FBL-CHI-COLOCOLO-UNIONESPANOLA
    AFP

    Además de un proyecto futbolístico atractivo, Colo-Colo puede ofrecer a los jugadores un sentimiento de pertenencia único.

    La presencia de una superestrella como Vidal también beneficia la proyección internacional de Colo-Colo, que ahora está en una posición más sólida que nunca para atraer a otros grandes jugadores. De hecho, Colo-Colo demostró su fortaleza en el mercado durante el periodo estival de fichajes al imponerse en la puja por Vozihna, una de las sensaciones del Mundial de 2026.

    El veterano portero fue uno de los jugadores más destacados del torneo, en el que Cabo Verde superó todas las expectativas y alcanzó los dieciseisavos de final. Brilló especialmente en el empate 0-0 ante España, a la postre campeona, en la fase de grupos: realizó siete paradas, la segunda mayor cifra de un portero de 40 años o más en un partido del Mundial desde que comenzaron a registrarse estadísticas en 1966.

    Según se informó, Vozinha despertó el interés del Inter Miami de Lionel Messi, pero optó por fichar por Colo-Colo tras finalizar su contrato con el Chaves, de la segunda división portuguesa. «En el fondo, siempre me decía a mí mismo que era un jugador de un gran club», afirmó Vozinha en su presentación oficial. «Así que, cuando llegó la llamada de Colo-Colo, no tuve ninguna duda. Recibí muchas ofertas, pero Colo-Colo siempre fue la prioridad».

    Que un portero nominado al Trofeo Yashin estuviera tan decidido a fichar dice mucho del prestigio de Colo-Colo. Es el único club chileno entre los 20 primeros de la clasificación oficial de clubes de la CONMEBOL, por delante de grandes equipos brasileños como Internacional, Fluminense y Corinthians.

    Compite por los principales títulos nacionales prácticamente todos los años y cuenta con una trayectoria sobresaliente en la Copa Libertadores. A su regreso, Vidal prometió volver a llevar un título continental al Monumental, un objetivo que no es irreal.

    Pero aún más importante que todos sus méritos futbolísticos es la pasión sin filtros que despierta Colo-Colo. Quienes tienen la suerte de vestir su camiseta representan la memoria de Colocolo y Arellano y llevan sobre sus hombros el bienestar emocional de millones de familias de clase trabajadora.

    El año pasado, el comunicador chileno Pedro Ruminot compartió en Zapping TV una frase de Jozic que enseguida se hizo viral en las redes sociales porque resume lo que hace tan especial al club. El exentrenador dijo: «Para mí, ahora Colo-Colo es algo que no puedo tocar, ni sentir, ni ver, porque estoy lejos. Pero es más grande que el amor».