El Barcelona ha iniciado esta semana una nueva era con la llegada de Xavi Hernández al banquillo. El técnico catalán estaba marcado desde antes de retirarse como el futuro heredero de Pep Guardiola en el banquillo del Camp Nou y el mal momento que vive el club ha precipitado la apuesta por uno de los símbolos del club en el Siglo XXI.
A pesar de la ilusión que ha despertado su vuelta en el entorno del club blaugrana, Xavi sabe que vive una situación complicada con el equipo como noveno clasificado en LaLiga y con mucha presión para remontar su posición en la tabla. Además, la situación económica, que ya obligó a dejar marchar a Messi, también pondrá complicado reforzar la plantilla en el próximo mercado invernal.
En ese sentido, Xavi quiere sacar el máximo rendimiento con las piezas que tiene ya en el vestuario y uno de los jugadores que ha marcado como un "fichaje" para cambiar la dinámica es Ousmane Dembélé.
El francés reapareció ante el Dinamo de Kiev pero ha vuelto a lesionarse siguiendo con la mala racha de dolencias que viene sufriendo desde que fichó por el club en 2017. No obstante, Xavi ya ha asegurado que cuenta con él y que quiere ayudarle a recuperar su mejor nivel y a ser "uno de los mejores del mundo en su posición" e incluso pidió públicamente que cierren su renovación, ya que acaba contrato en 2021.
"Bien trabajado puede ser el mejor futbolista del mundo en su posición. Tiene unas condiciones espectaculares. Es muy importante, eso sí, que tenga una mentalidad ganadora, que tenga rendimiento. Sí, su renovación es prioritaria ahora mismo", aseguró el técnico de Terrasa en su presentación.
Si logra recuperar tanto al francés como Ansu Fati, Xavi sabe que daría un paso de gigante, ya que formarían un tridente con Depay que garantizaría mucho más goles de los que viene consiguiendo el Barcelona en ese arranque de temporada y acortarían el camino hacia las victorias que tanta falta hacen.
.jpeg?auto=webp&format=pjpg&width=3840&quality=60)



