En el fútbol, como en casi cualquier ámbito de la vida, la línea que separa el fracaso del éxito es muy fina, a veces casi imperceptible. Lo que diferencia al deporte del balompié es que te concede revancha cada semana y depende del futbolista el saber aprovecharlo o no. Pues bien, Vinicius Jr. no lo está aprovechando. Bien porque aún es un jugador por explotar que sigue quemando etapas o porque no le da para más, por mucho que nos quisiesen hacer ver en su día que el Real Madrid fichaba a la reencarnación de Pelé mezclado con Garrincha.
El 23 de mayo de 2017, el Real Madrid anunciaba la contratación de un joven futbolista del Flamengo para que fuese jugador blanco a todos los efectos a partir de julio de 2018, una vez tuviese la mayoría de edad exigida en España. Desde entonces hemos tenido a Vinicius hasta en la sopa. Primero nos hablaban del maravilloso futbolista que el Real Madrid había fichado, no lo olvidemos, por 45 millones de euros. Ahí es nada. Lo curioso del tema es que cuando el Real Madrid oficializa el fichaje de Vinicius, el chico apenas llevaba un puñado de partidos en la élite brasileña, algo que no influyó para colocarle rápidamente el cartel de heredero de Neymar.
Una vez el futbolista dio sus primeros pasos con el Real Madrid es innegable que demostró tener muy buenas condiciones, especialmente su facilidad para eliminar rivales mediante el regate. Pero no es oro todo lo que reluce y muy pronto los principales defectos de Vinicius salieron a la luz; el brasileño no le hacía un gol ni al arco iris y tenía una terrible toma de decisiones en los últimos metros.
Sin embargo, estos grandes defectos que se le vislumbraban al brasileño no eran obstáculo para que tras un buen partido, al joven jugador se le comparara con Pelé en portadas a dos caras. Daba igual si a los tres días fallaba tres delante del portero y sacaba dos balones del campo. La maquinaria volvía a funcionar y era tal el volumen de humo que uno no conseguía ver lo que había detrás.
Y así seguimos, en ese bucle infinito que consiste en callar cuando Vinicius lo hace mal y encumbrarlo a los altares cuando lo hace bien. ¿La realidad? Que es un jugador tremendamente irregular que en más de dos años no ha mejorado en nada de lo que fallaba al llegar, aunque él asegure que ahora es otro jugador. Hasta Benzema ayer en el descanso del partido de Champions parece que lanzaba una frase demoledora contra el brasileño: "juega contra nosotros".
Es joven y tiene un potencial por explotar, pero no se le hace ningún favor poniéndole metas tan altas y contando fantasías que casi nadie ve. Servidor no sabe si Vinicius llegará algún día a ser Balón de Oro, lo que sí tiene claro es que ahora mismo, como mucho, está para ser nominado al Balón de Hojalata.



