Lionel Messi había encendido todas las alarmas en el estadio Lusail cuando promediaba el primer tiempo y empezó a tocarse la cara posterior del muslo izquierdo. Sin embargo, cuando a los 34 minutos el arquero Dominik Livakovic golpeó a Julián Álvarez y el italiano Daniele Orsato señaló el punto del penal, el capitán no dudó y tomó la pelota para hacerse cargo del remate que podía abrir la semifinal del Mundial de Qatar 2022 entre Argentina y Croacia.
Frente al arquero que había sido figura en los octavos y los cuartos de final en las tandas frente a Japón y Brasil, Leo decidió que era momento de ajustar. Y a diferencia de los penales que había ejecutado frente a Arabia Saudita, Polonia (el único que le atajaron hasta ahora) y contra Países Bajos -tanto en el tiempo regular como en la tanda- esta vez decidió rematar alto.
Livakovic le adivinó la intenció al Diez y se estiró hacia su derecha, pero la pelota entró ajustadísima contra el travesaño y la Albiceleste empezó a destrabar el partido.




