ANÁLISIS
Hace un año uno de los reproches que se le hacía a Ernesto Valverde era su falta de confianza en los futbolistas de la Masía. Entonces apenas había dado la oportunidad a cuatro chavales del B, Marc Cucurella, David Costas, Oriol Busquets, José Manuel Arnáiz, pero ninguno tuvo un gran recorrido y solo Busquets, si las lesiones le respetan, puede encontrar cierta continuidad en el primer equipo. Sin embargo, después de que el Juvenil A se proclamara campeón de Europa hace un año, Valverde empezó a mirar al vivero azulgrana cada vez con más frecuencia y esta temporada cierra con ocho debutantes en su haber, los mismos a los que Pep Guardiola permitió estrenarse en su temporada más pendiente del filial, la 2008-2009.
En esta ocasión se trata de Juan Miranda, Chumi, David Cuenca, Wagué, Abel Ruiz, Riqui Puig, Alex Collado y Carles Pérez, que disputó sus primeros minutos en azulgrana a domicilio del Eibar en la última jornada de la Liga 2018-2019, un campeonato en el que Valverde ha devuelto cierto protagonismo al fútbol base, especialmente en las primeras rondas de la Copa del Rey y en el tramo final de la Liga después de haberse proclamado campeón. Este dato le convierte junto a Guardiola en el entrenador que ha hecho debutar a más futbolistas de casa en una sola temporada desde que empezó el siglo XXI.
Antes, Luis Enrique Martínez se había acercado en su primer año -con siete debutantes- y en el último -con seis- mientras que con Gerardo Tata Martino fueron tres y con Francesc Tito Vilanova, apenas uno debido a las complicaciones personales de aquel año. Sin embargo, Valverde escuchó a la afición y a la comisión técnica hace un año. Le pidieron más presencia de la cantera y más rotaciones y lo hizo a pesar de que el desenlace sea tan parecido al de hace un año, a la espera de disputar la final de la Copa del Rey del próximo sábado. Mientras, nadie podrá discutirle a Valverde que, igual que Louis Van Gaal o Guardiola en su momento, deja un legado en forma de debutantes.
