ANÁLISIS
Ernesto Valverde suele expresarse sin ofender a nadie a pesar de ofrecer un discurso sin tapujos de ninguna clase. Lo que piensa, lo dice. Y como sabe expresar sus pensamientos sin estridencias jamás es esclavo de sus palabras, que siempre se ven reforzadas por los hechos. Así que cuando tuvo que argumentar por qué Gerard Deulofeu y Arda Turan están hoy fuera del Barcelona mientras que Aleix Vidal, en cambio, continuará por lo menos hasta final de temporada, lo único que hizo el entrenador fue verbalizar lo que ya veía todo el mundo.
"Se han ido Arda Turan y Gerard Deulofeu, que juegan en una posición muy similar a Aleix, un jugador que ya nos ha ayudado mucho y creemos que ahora podrá hacerlo mucho más" sin la competencia del de Riudarenes, ya en el Watford, y del turco, en el Basaksehir. Porque tras la llegada de Philippe Coutinho y a la espera de recuperar al lesionado Ousmane Dembélé no hay sitio para todos en el frente de ataque barcelonista. Y donde Arda no había entrado en una sola convocatoria y donde Deulofeu había ido perdiendo peso, Vidal "ha venido ayudándonos regularmente, entrando en el segundo tiempo y a veces de titular, como hizo ante el Espanyol, que estuvo en el once en los dos partidos".
Vidal, además, presenta un perfil que le permite ejercer de lateral derecho llegado el caso de emergencia. Se le fichó para cubrir este rol a pesar de que su posición natural es la de extremo, en la que le ha venido probando Valverde después de constatar en la Supercopa de España ante el Real Madrid que, en efecto, es un extremo. El entrenador barcelonista, sin embargo, también aclaró que le desea lo mejor a Deulofeu, y que si le abrió la puerta de salida fue "pensando en que disfrutara de más minutos sabiendo en que hay Mundial en verano".
Valverde insistió en que "queremos que le vaya bien y lo mejor es que tenga minutos después de que haya tenido opciones sin que haya podido demostrar cosas como nos hubiera gustado". Tan fácil y tan sencillo como admitir la realidad, argumentarla y pasar a otra cosa, esta es la normalidad en la que el 'txingurri' ha instalado el día a día de este club tan acostumbrado a vivir abonado a cualquier forma de polémica.
