Marcelo Gallardo es un ajedrecista a la hora de planear series coperas, sobre todo cuando juega los encuentros de ida pensando en la vuelta, como un largo partido de 180 minutos. Sin embargo, ante Gremio demostró que en el fútbol nadie es infalible y fue derrotado por otro técnico que no deja detalle librado al azar, como es Renato Gaúcho.
Con el diario del lunes, o en este caso del miércoles, tal vez su gran error haya sido la confección del once titular, al no respetar la fórmula que tanto resultado le había dado en el pasado reciente, sobre todo ante Independiente: Juanfer Quintero fue titular y no pudo lucirse como en los partidos anteriores, cuando ingresó en el segundo tiempo con el juego en desarrollo, listo para romperlo. Algo similar ocurrió con Nacho Scocco, a quien le faltó esa frescura del animal del área que aprovecha los espacios ya creados para liquidar.
Para colmo, la otra mitad de la historia es que, esta vez, los cambios no dieron resultado. Ni Nacho Fernández ni Lucas Pratto pudieron inclinar la cancha como ocurriera en otros duelos, justamente con los ingresos del colombiano y el santafesino.
Con sus dos figuras ausentes, Gremio y sobre todo su entrenador entendieron que era momento de jugar de otra manera: replegado en su campo, rápido para cortar circuitos y directo para llegar al área de Armani. Así, Ponzio y Palacios nunca pudieron manejar los hilos y el Pity Martínez careció de su explosión tradicional. El resultado no podría haber sido mejor y si bien pasó algunos momentos de ahogo, pudo llevarse a Porto Alegre una ventaja aún mayor.
Para el final pero no por eso menos importante queda la cuestión que inclinó la balanza: una vez más, River no supo marcar en una pelota parada y el primer palo en los centros empieza a transformarse en un karma para Armani, invencible desde cualquier lugar de la cancha, excepto cuando la pelota empieza a ingresar al área chica.
Gallardo es humano y puede fallar, claro está. Y si algo ilusiona a los fanáticos del Millonario es que será el primero en repasar cada error para solucionarlo y no repetirlo en Porto Alegre.





