En Sevilla sabían de antemano cómo realizaba sus cobros habitualmente Rául Jiménez. Y ese conocimiento previo les sirvió para evitar que adelantara al Wolves y sirviera para imponerse en los cuartos de final de la Europa League.
El portero Bono, quien atajó el lanzamiento, fue el primero en aceptarlo. "Lo conocía del Atlético Madrid. Sabía cómo manejar la situación con él, no deja de ser un poco de suerte. Yo sabía que él esperaba, en el momento senti que debía amagar para que chutara a ese lado. Son fracciones de segundo, pero tuve la suerte de que esta vez le tocó fallar", confesó en declaraciones reproducidas por ESPN.
Lucas Ocampos, el autor del tanto para el boleto a semifinales, también reveló que habló de ello con el marroquí: "Se lo dije en los entrenamientos. Lo estuvimos practicando. Jiménez patea como pateo yo, y a mí me atajó tres de cuatro penales. Estaba seguro de que lo paraba, me desmotivó a mí, pero pudo pararlo, que es lo importante".
Se trata ni más ni menos que del fallo número uno del atacante de los Lobos en su carrera, al menos a nivel clubes y en competencias oficiales. Antes de esto, el diestro había clasificado a los suyos tras meter su disparo por esa misma vía contra el Olympiacos en la ronda de los octavos.

