
Durante esta semana se ha convertido en centro del debate el ex portero valencianista, Santi Cañizares por afirmar rotundamente y con sinceridad que no renovaría su contrato con el Valencia CF si fuera Gayá o Soler. Su explicación fue muy concreta y argumentada, como siempre, y la negativa venía por la nefasta gestión del club que lo aleja de ser un club competitivo deportivamente.
El Valencia CF lleva semanas intentando renovar los contratos de Soler y de Gayà, porque ambos finalizan su vinculación con el club en junio de 2023 y esa fecha ya no es lejana, hablando en términos futbolísticos, porque el próximo verano estarán a un solo año de acabar contrato. Pues bien, teniendo en cuenta que el club ya llega tarde a las dos renovaciones, también tengo claro que no se trata de negociaciones sencillas ni para el club, ni para los jugadores.
Por la parte del club, se encuentran con el problema de que los dos jugadores atraviesan su mejor momento como profesionales, asentados como capitanes, internacionales con España y con grandes contratos llamando a su puerta. Si el tema fuera económico, los dos se marcharían del Valencia. Sin embargo, el problema añadido es qué el proyecto deportivo del club es claramente a la baja y con el riesgo de pasarse otro año más fuera de Europa.
Ahora bien, dando por hecho que el club hará un esfuerzo en lo económico, con Gaya tiene margen pero con Soler no tanto, porque Kumar ya le hizo uno de los mejores pagados cuando todavía no rendía para tal, la situación ya pasa a lo que puedan pensar los jugadores. Y aquí es donde tienen valor las palabras de Cañizares. Para un chico de Valencia, jugar en el Valencia CF, ser capitán y encima cerrar un contrato de cinco temporadas siendo uno de los mejores pagados, significa mucho. Significaría tanto que si el Valencia CF fuera lo que tiene que ser, la negociación no duraría ni cinco minutos. El problema es que incluso con todo eso encima de la mesa, Soler y Gayà pueden dudar.
Y pueden dudar, porque los dos tienen recorrido como para ser jugadores de clubes que peleen anualmente por competir por títulos y que den por hecho cuando arranca la temporada que escucharán la sintonía de la Champions en el césped y no por la TV. Y los dos tienen esas ofertas. Gayà sí sabe que el Barça lo quiere y Soler sabe que un club de la Premier lo ha tanteado seriamente. Esas cosas, están ahí y hacen que los jugadores duden y que piensen mucho sus decisiones.
Ahora hagan el siguiente ejercicio. En los años que llevo como periodista, ya 17, he conocido a muchos padres de jugadores de la cantera. Todos tienen sus inquietudes y la gran mayoría tienen peso en las decisiones que toman sus hijos, a veces tanto como las de los representantes. Mi duda es que le aconsejarías en este momento a Gayà o Soler si fuera su padre. Jugar en tu equipo no tiene precio y dinero no te faltará para vivir nunca más si eres medianamente ordenado. Pero ya no es dinero, se trata de palmarés, de ambición, de jugar cosas importantes.
Puede que el club cambie radicalmente en los próximos meses y que Lim ponga muchos millones para que ello ocurre. Pero la realidad ahora, que es cuando tiene que tomar la decisión de renovar o no, es que renovar en este Valencia CF es renovar en Valencia CF diferente al que ellos han conocido. Es renovar en un Valencia CF de media tabla que tiene serios problemas para llegar a Europa y que si no tiene una inyección económica importante está obligado a seguir vendiendo jugadores para poder cuadrar sus cuentas. Es decir, renovarán en un Valencia CF que tendrá complicado llegar a donde ellos quieren llegar, que es a competir por cosas y a jugar la Champions.
La decisión no es fácil. Por un lado el club, llega tarde, y tendrá que ver hasta donde llega económicamente, y por otro lado los jugadores tienen ofertas mucho mejores económica y deportivamente. Si yo fuera el padre de los dos, me costaría mucho darle un consejo a mi hijo por muy valencianista que yo sea.
Héctor Gómez



