El Sevilla se quitó el pasado domingo ante el Levante su cartel de equipo rácano y defensivo que tantas críticas le había costado en las últimas semanas. El equipo de Julen Lopetegui convenció, goleó y se gustó para asentarse en la zona noble de la tabla y a sólo un punto del líder pero con un partido de menos.
Tras la mala imagen mostrada a nivel ofensivo en las visitas a Granada y Celta, Lopetegui tocó piezas en la sala de máquinas de su equipo para la visita en la Champions League ante el Lille colocando en la medular a Delaney y Óliver Torres por delante de Rakitic. El extremeño dio otra velocidad a la circulación del equipo ya en Lille y se destapó como uno de los hombres del partido en la victoria ante el Levante.
El jugador de Navalmoral de la Mata firmó ante el Levante uno de sus mejores partidos como sevillista, ya que marcó el 1-0 con una volea espectacular y asistió a Munir en el 4-1. Además, fue el jugador sevillista que más veces disparó, dio 40 pases con acierto y tuvo una eficacia en la entrega de 90%. Además, también brilló a nivel defensivo siendo el líder en recuperaciones con 6, incluida la que dio origen al tanto de Munir, y que más balones disputó con 14.
Además, se entendió especialmente bien con Navas y Suso, que desatascaron el partido desde la banda derecha, a los que dio 18 de sus 40 pases y por donde fabricaron el quinto gol en el que el de Los Palacios recibió un pase de Óliver y asistió a Fernando. Su buena actuación vino a refrendar los buenos minutos que firmó en Lille, donde destacó en una primera parte en la que el Sevilla hizo méritos para adelantarse en el marcador con hasta 9 disparos a puerta pero le faltó acierto para ver portería y llevarse los tres puntos.
Óliver ha dejado atrás la lesión que sufrió en pretemporada y está mostrando sus ganas de triunfar en el Sevilla. En verano cambió de agencia de representación pero en ningún caso para buscar un nuevo equipo y en todo momento dejó claro al club que su deseo sólo pasa por triunfar en el Sánchez-Pizjuán. Su aparición ha sido un soplo de aire fresco para un centro del campo que no estaba encontrando la forma de generar superioridades en ataque. Ahora el reto es poder darle continuidad.
