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MESSI GRIEZMANN Valencia Barcelona LaLigaGetty Images

Messi y el Barça se agarran a la Liga

Mestalla es un campo de masticar arena. En lo que va de 2021, el Valencia no había concedido una derrota en su estadio hasta este domingo, hasta que Leo Messi pisó el césped del estadio valenciano y hasta que el argentino decidiese que el Barça debía luchar por la Liga incluso yendo por detrás en el marcador. Porque el conjunto blaugrana tuvo que remontar un resultado adverso ante un rival que le obligó a dejarse la piel por no tirar definitivamente el campeonato.

El Barça seguirá compitiendo una jornada más, precisamente la semana en la que recibe al Atlético de Madrid en el Camp Nou y en la que el Real Madrid espera la llegada del Sevilla. Primero contra tercero y segundo contra cuarto. Un fin de semana dramático, de infarto. Pero una derrota en Mestalla le hubiera costado media Liga al Barcelona. Sin Koeman en el banquillo, sancionado por decirle “personaje” al cuarto árbitro durante el partido del jueves ante el Granada, el Barça tuvo una reacción de campeón.

Dominó durante una primera parte en la que pudo marcharse con victoria, aunque Pedri no estuvo acertado en el inicio tras una jugada preciosa de los blaugrana que, solo en el punto de penalti, el canario remató fuera. Tampoco anotó Araujo en una jugada de estrategia que le dejó delante de Cillessen. El ex portero blaugrana se la encontró sin siquiera verla. Y al Barça le pasó lo que ya le sucedió tres días atrás. No acertó ante la portería rival y el Valencia le comió la tostada en un grave accidente tras el lanzamiento de un córner. Ter Stegen había salvado un uno contra uno de Guedes, pero en ese mismo córner el mismo guardameta culé salió mal y Lenglet cometió un error de marcaje y Gabriel Paulista anotó.

El Barça parecía muerto. Y la Liga sentenciada en su contra. Si el Valencia ya llevaba cincuenta minutos encerrado, todavía se complicaba más. La ansiedad por marcar hubiera podido paralizar las piernas de los jugadores, de la misma manera que le sucedió ante el Granada, pero el empate llegó enseguida, ocho minutos después, casi sin poder ponerse nervioso por el paso del tiempo. Un penalti absurdo por mano de Lato abrió la posibilidad del milagro. Messi, con un 80% de efectividad en este ámbito, lo volvió a fallar. Se lo paró Cillessen. Pero el ’10’ no es de este mundo y sin pestañear se posicionó para aprovechar dos rebotes y rebentar la pelota ante tres defensas del Valencia que protegían la red.

Los culés respiraban. Todavía no hacía falta el ventolín por falta de aire y finalmente no acabó siendo necesario, porque la remontada llegó justo cuando faltaba media hora para el final. De Jong apareció desde la segunda línea como nos tenía acostumbrados a media temporada, cuando ejercía de box to box, para rematar de cabeza dentro del área pequeña. Cillessen la sacó con un paradón de primeras, pero no pudo evitar el rebote de Griezmann, que volvió a bailar para celebrar una remontada que vale una Liga y que se completó con un golazo de falta de Messi, al que el penalti le afectó más bien poco. Otro golazo de Carlos Soler, con un obús desde más de 30 metros, puso emoción al partido e hizo sufrir a un Barça que se aferra a un clavo ardiendo. Esta Liga va a ser de infarto.

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