El París Saint-Germain ha multiplicado por ocho la venta de entradas del Parque de los Príncipes desde la llegada de Lionel Messi. Es indiscutible el impacto que ha tenido el argentino en las cuentas del conjunto parisino, tal y como explicó el director de patrocinios de la entidad francesa en una conversación con el corresponsal de Goal en Francia, Marc Mechenoua. Incluso, el PSG se ha quedado sin posibilidad de vender más entradas para sus partidos en casa. "Existe una gran demanda que, lamentablemente, no podemos satisfacer por completo en este momento, por lo que el interés en el mercado secundario está creciendo como era de espera", cuenta Marc Armstrong, que explica sin tapujos las consecuencias del aterrizaje de Messi en París también a nivel comercial: "Inmediatamente tuvimos un aumento significativo en las ofertas e incluso antes de que firmara oficialmente en París, hubo muchas solicitudes. Realmente hemos sentido un impacto en todas nuestras áreas comerciales: desde el patrocinio y el merchandising hasta la hostelería y la venta de entradas. Nuestra comunidad también está en su punto más alto, con 150 millones de fanáticos en las redes sociales".
En ingresos por merchandising, el fichaje de Messi ha provocado que el club venda ahora entre un 30 y un 40% más de camisetas. Y podrían ser más. "La demanda ha sido enorme. Y si pudiéramos producir más, venderíamos aún más", comenta Armstrong, que reconoce un problema en la fabricación por los inconvenientes que produce la pandemia de la Covid-19 en la llegada de suministros. En patrocinadores menores, el PSG ha conseguido aumentar los acuerdos, que se situaban entre los 3 y los 5 millones, hasta un rango de entre 5 y 8 millones. En estos momentos, el club parisino está negociando la renovación del espónsor principal, la cadena de hoteles Accor. Además, en los últimos cuatro meses, el PSG se ha comprometido con Crypto.com, Smart Good Things y Gorillas.
El Barça perdió a un gran patrocinador
Como explicó Goal en noviembre, el Barcelona perdió una oferta muy interesante de un patrocinador justo en el momento en el que Leo Messi terminó su vínculo con el club catalán. Se trataba de la plataforma de educación online más grande del mundo, BYJUs, una empresa de origen índio que estaba dispuesta a abonar cifras superiores a las firmadas antes de la pandemia con el gigante japonés, es decir, más de 55 millones de euros por temporada y un bonus por rendimiento deportivo cercano al 15%. Las negociaciones estuvieron muy cerca de cerrarse, pero la presión de algunos ejecutivos del área comercial barcelonista para que la empresa índia aumentara la propuesta retrasaron el acuerdo hasta que el Barça anunció la salida de Lionel Messi. Entonces, todo se rompió.
Para Joan Laporta, era un patrocinio ideal. Al presidente le gustaba, quería que la plataforma de educación fuera el patrocinador principal del club. Además, sus valores casaban a la perfección con los del Barça e incluso se hubieran podido producir sinergias con las Academias del club y el proyecto de desarrollo y conocimiento Barça Innovation Hub. Incluso, tras la salida de Messi, Laporta pidió una reunión telemática para enderezar la situación, pero ya era tarde. No se consiguió arreglar el desperfecto y el patrocinio cayó definitivamente.
A día de hoy, el Barcelona sigue buscando a su patrocinador principal para la próxima temporada, en la que el Camp Nou deberá ya estar en construcción. Esta temporada, si comparamos la afluencia de público en Barcelona y en París, el estadio azulgrana parece haberse contagiado de la caída deportiva. 44.000 personas estuvieron en el último partido ante el Elche (no llega al 50%) y tampoco se llegó al lleno en el Clásico ante el Real Madrid, algo que no había sucedido en las últimas temporadas. De hecho, faltaron 10.000 personas para llegar a los 98.000 espectadores. En París, con Messi, el Parque de los Príncipes está prácticamente al 100% de su capacidad en cada partido. El argentino arrastra millones de seguidores y es evidente que el impacto económico que se produce en el club que tiene el privilegio de poseerle es enorme. Incalculable.
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