Leo Messi sigue despertando admiración allá por donde pasa, vista la camiseta del Barcelona o de la selección argentina, las únicas que se ha enfundado desde que abandonara Newell's siendo un crío. Y resulta evidente que no se ha olvidado de eso porque, cuando tiene ocasión, aprovecha para colmar los sueños de cualquiera que pueda estar esperándole en un aeropuerto, en los entrenamientos o incluso a su llegada al hotel.
Eso es lo que sucedió cuando el rosarino llegó a Montevideo para jugar ante la selección de Uruguay. Messi bajó el último del autobús como suele y vio cómo un niño había evitado el cordón de seguridad para acercarse a su ídolo y sacarse una foto con él, algo que el dispositivo que protege a la expedición 'albiceleste' quiso evitar. Por lo menos hasta que Messi advirtió los llantos del crío. Lo que pasó a continuación demuestra que es un crack dentro y fuera del campo.

