¿Alguien puede decir algo malo de Luka Modric? Obviamente nadie es perfecto, es lo bueno que tienen los seres humanos, todos somos iguales ante el error, pero la sensación con Luka Modric es que es complicado encontrar a alguien que no le admire o, como poco, le respete.
Desde siempre el croata ha sido un ejemplo de humildad y profesionalidad que le han servido para, una vez llegado a la élite, ser consciente del duro trabajo y esfuerzo que supone llegar a lo más alto y seguir sintiéndose uno más. Sin alardes. Sin buscar un protagonismo que, por otro lado, le encuentra de manera natural.
El 2022 de Modric (aun no ha acabado) es una de las mejores temporadas de su carrera: Supercopa de España (gol incluido en la final), Liga, Champions y Supercopa de Europa son solo lo tangible de unos meses en los que ha vuelto a asombrar al mundo del fútbol. Su asistencia en cuartos de final de Champions a Rodrygo ante el Chelsea es ya historia del fútbol y del Real Madrid, aunque en el Bernabéu ya están acostumbrados a ese tipo de genialidades del mago de Zadar.
Lo más destacado del inicio de temporada del croata, más allá de llevar dos goles en apenas seis partidos, son las ovaciones que se está llevando en campo contrario. La admiración que hay hacia Modric en el mundo del fútbol es unánime y deja la sensación de que estos reconocimientos públicos van a ser muy habituales de aquí a que acabe su carrera, la cual parece no tener fin.


