Hace mucho tiempo un buen amigo, representante de buenos futbolistas, me dijo que en el fútbol hay que hacer caso a los entrenadores por muy malos que sean, porque ellos son los únicos que conviven diariamente con los protagonistas reales de este mundillo del fútbol, los futbolistas.Valencia siempre fue tierra complicada para los inquilinos del banquillo de Mestalla, al menos así lo recuerdo yo desde que era un niño, cuando el banquillo valencianista llego casi a ser más una silla eléctrica que un banquillo, por la altísima exigencia que se le metía a los entrenadores del Valencia.
Soy del 85, sólo un año antes del descenso del 86, que el pasado martes el máximo accionista nos recordó con su brindis con un vino de más de 1000 euros. Mis primeros recuerdos se remontan a remontada frente al real Madrid en la temporada 91-92 con los goles de Fernando y Robert. Espárrago, Hiddink, Parreira Aragonés, Valdano, Ranieri, Cúper, Benítez, Quique, Emery… Todos ellos fueron entrenadores muy buenos y todos ellos tenían clarísima la exigencia de entrenar al Valencia. Eso en los últimos años ha descendido mucho, de hecho, se le ha regalado el banquillo a absolutos aficionados. Entrenadores que tras entrenar al Valencia no han tenido ni una sola oferta de trabajo nunca más. Ahí están los Neville, Ayestarán o Celades.
Sin embargo, los tres últimos inquilinos del banquillo de Mestalla, Gracia, Bordalás y Gattuso sí que eran entrenadores, no aficionados, y avisaron clarísimamente de que Meriton estaba acercando al Valencia al descenso. Pero aquí, nos lo hemos tomado casi como si fuera un chiste y se les ha ninguneado cuando han dicho que el equipo podía descender. Soy
el primero que pensaba que en las últimas temporadas el Valencia no estaba entre los peores de la Liga, pero este año bien pronto me di cuenta de que eñ equipo tenía pocas herramientas y si cogía una mala racha, la inexperiencia y la falta de buenos jugadores es en el centro del campo, nos podía meter en un buen lío.
Ahí está la hemeroteca, aunque lo que yo pensara no es nada importante y lo que sí que me duele, es que en el club poco menos que se han descojonado de lo que le decían los profesionales del fútbol, que eran los entrenadores, cuando les decían que las plantillas que entrenaban tenían tantas deficiencias que podía darse la situación de pelear por no bajar. Desde el club de hecho, hace 15 días seguían diciendo que no era una opción.
Ahora el equipo camino hacia el abismo, y el 'efecto Baraja 'corre el riesgo de quedar dinamitado en apenas 15 días. De momento, su debut en Mestalla estará lleno de presión, porque el equipo necesita de manera urgente ganar un partido después de ser incapaz de sumar más de un punto de los últimos 24. Baraja al menos si ha llegado siendo consciente de que el equipo se va al pozo. Pero veremos si está a tiempo de corregir las risas que se ha pegado Corona junto a Murthy, Layhoon y Lim cuando se hablaba desde el banquillo de posible descenso. Nos avisaron de que había riesgo de bajar. Ahora la posibilidad de un descenso es real. Y el que avisa, no es traidor.
Héctor Gómez / "Tribuna Deportiva"
