El pasado 5 de julio se cumplieron 25 años exactos desde aquella recordada consagración de la Selección argentina Sub 20 en Malasia. Parte de aquel equipo hoy es responsable directa de que la gloria máxima, en este caso en selecciones mayores, desde una conducción que tiene a Lionel Scaloni como cabeza de un cuerpo técnico integrado por algunos de sus compañeros de ese plantel que fue campeón en el sudeste asiático, apadrinados por un referente en común: José Néstor Pekerman.
Quiso el destino, siempre caprichoso y a veces justo, que el título esperado por 36 años llegara en la misma tierra en la que arrancó la era Pekerman en 1995. Porque en Qatar empezó a escribirse un proceso que merecía pero no tuvo su final feliz en la Copa del Mundo del 2006, pero que necesitaba una redención de la mano de los hijos de aquellas juveniles.
Detrás de Scaloni, de sus lágrimas y de las cámaras que buscan al "padre de la criatura" o al conductor de La Scaloneta, hay un cuerpo técnico que funciona como grupo de amigos con una misión, cada uno con su tarea determinada. Roberto Ayala no llegó a formar parte de aquellos Sub 20 pero era uno de los referentes y subcapitán detrás de Sorín en el 2006. En Qatar, dentro de sus funciones en los entrenamientos y los partidos, estaba la de enfrentar a la prensa en la previa de cada encuentro.
Al momento de cada cambio en el equipo, junto a Scaloni aparece Walter Samuel, el hombre de la carpeta. El DT analiza cada modificación con el Muro y muchas veces le encarga la tarea de darle la última charla al futbolista que debe ingresar. Y qué decir de Pablo César Aimar, el primer ídolo de Messi, el sostén emocional del banco, el que se quiebra en llanto al mismo tiempo que estudia y registra en su cabeza cada movimiento que ocurre en el campo de juego. Y proyecto integral de AFA no termina en ellos, ya que Bernardo Romeo y Diego Placente, otros dos campeones de 1997, forman parte de la estructura.
El fútbol no les quiso dar un título con la mayor como jugadores: ya sea a unos o a otros, se les negaron el Mundial 2002 en Corea y Japón, la Copa América 2004 en Perú, la Copa Confederaciones 2005 y, en el cierre de una era, el Mundial 2006 en Alemania.
Pero el 18 de diciembre del 2022 queda grabado en la memoria por haber sido el desahogo no solo para Scaloni sino para dos defensores que supieron estar entre los mejores del mundo y un enganche con un talento infinito, que hoy forman parte de un cuerpo técnico que nunca necesitó de la experiencia que le podía dar dirigir un equipo, porque ellos sabían muy bien lo que es sentir a la Selección.



