Por Jorge C. Picón - Gareth Bale afronta este jueves (20:45) un partido crucial en su carrera. Gales se enfrenta contra Austria para mantener vivas sus opciones de estar en el Mundial de Qatar. El zurdo está listo para liderar a su selección, una situación que ha causado, de nuevo disconformidad entre el madridismo. Bale se perdió el último partido contra el FC Barcelona por unas molestias en la espalda. Sin embargo, dos días después de aquello, se está entrenando con total normalidad con su país y se espera que mañana sea titular.
Él propio jugador se ha encargado de confirmarlo desde la concentración. "Es normal tener algunas molestias, pero en general estoy en bastante buena forma. Estoy preparado para jugar sea como sea mañana", afirmó ante la prensa. Una demostración más de que su prioridad es Gales con mucha diferencia respecto a su club. También la confirmación de que la famosa pancarta con el lema "Gales. Golf. Madrid. In that order" era una declaración totalmente acorde a su pensamiento.
No es una situación nueva. Sin ir más lejos, esta misma temporada, en noviembre, recién salido de una lesión, se marchó con Gales. El resultado: jugó apenas 45 minutos y volvió lesionado de otra parte del cuerpo. Estuvo de baja un mes más. Su idea este curso ha sido, por encima de todo, intentar ayudar a su país a estar en el Mundial. Con el Madrid apenas ha jugado 270 minutos repartidos en cinco partidos. Solo ha disputado dos encuentros en los últimos siete meses: 74 minutos contra el Villarreal y 3 contra el PSG. Y ni uno de los partidos que ha jugado este curso han sido en el Bernabéu, es decir, siempre ha aparecido como visitante.
Su tiempo en el Madrid está contado. El 1 de julio terminará su contrato y será el fin de una agridulce década en la que ha pasado de ser ídolo y referente de la afición a ser repudiado por la mayor parte de la misma. Si su selección consigue el billete a Qatar (debe ganar a Austria y luego al ganador del Escocia-Ucrania), seguirá en activo. Sin embargo, si no lo consigue, se especula con la posibilidad de una retirada a sus 32 años. Sería un final abrupto para un jugador envuelto en polémica durante los últimos años.
