El Valencia CF se juega el próximo domingo en Almería, contra un equipo recién ascendido, un partido trascendental por la permanencia en la primera división. Solo leer esta primera frase da escalofríos para el valencianista y puede darle una idea para el que no lo sea, de la situación en la que anda metido el club de Mestalla.
Los que vivimos el día día del club, sabemos perfectamente que no se ha tocado fondo, sabemos que el club todavía tiene más estancias en las catacumbas en las que pulula desde hace años, y que lo tienen al borde del abismo a todos los niveles. Tener un año malo en lo deportivo le puede pasar a cualquiera, de hecho este año hay un buen ejemplo en el Sevilla. Los del Pizjuán arrancaron la temporada en Champions y ahora mismo también andan con un ojo puesto para no bajar a segunda división.
Hay quien en Valencia quiere comparar ambas entidades para subirse al caballo ganador de lo que le está ocurriendo en Valencia es un problema deportivo, que tiene su origen en una mezcla de mala suerte y al problema económico que provocó la pandemia. Sin embargo, no tiene nada que ver. Eso es una falacia absoluta. Es una excusa barata que el máximo accionista sabe utilizar muy bien justificar que ha destrozado un club que hace cuatro años también era de Champions. Y el mejor ejemplo es ver lo que viene en los próximos meses.
Con el equipo jugándose las castañas para no bajar a segunda división, esta semana, el representante de Mamardashvili se ha paseado por Inglaterra ofreciendo al portero y negociando con varios equipos una posible oferta para llevarse al que a día de hoy es el mejor jugador del Valencia. Es el mejor jugador del Valencia, porque sin Mamardashvili este año, el Valencia ya no pelearía por no descender, seguramente estaría con una puntuación similar a la del Elche.
El club tiene un colapso económico del que no es capaz de salir y ahora mismo todo se disimula por el problema de verse con opciones de bajar a segunda. Pero hace semanas que yo me hago preguntas, también las he trasladado al club, de cuál es el proyecto de la próxima temporada.Ante esta situación, me pregunto si en el club se ha hecho un análisis del problema que ha traído al club a esta pesadilla. Me pregunto si tienen claros los tratamientos que ya se deberían haber empezado a aplicar al enfermo para que la próxima temporada la cosa mejore, y las respuestas brillan por su ausencia.
No es que no haya respuestas, es que la respuesta es que habrá que seguir vendiendo a los mejores y que Corona has recibido el encargo de hacer la plantilla del próximo curso. Es decir, el doctor ha diagnosticado que hay que seguir tomándose los mismos medicamentos que en los últimos cuatro años. Unos medicamentos que tienen al club al borde de la segunda división y que ya se han probado claramente como dañinos para la sociedad.
Es una evidencia que Lim no quiere saber nada del club y que no invertirá un sólo céntimo más en lo deportivo. Invertirá si vuelve a faltar dinero para que la sociedad no colapse y perder su inversión. Pero para que eso no pase, el plan es vender a Mamardashvili, a Yunus, a Almeida o a cualquiera por el que haya una buena oferta el próximo verano. Si no es este año, será el siguiente porque lo peor todavía no ha llegado.
Héctor Gómez
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