Hay jugadores en el mundo del fútbol que no necesitan haberse criado en un club para sentirse 100% identificados con él. Esa cualidad suele darse mucho en los jugadores que llegan al Sevilla o al Betis, donde sus aficiones tiene la cualidad de hacerles sentirse tan queridos que acaba protagonizando un proceso de identificación con el blanquirojo o el verdiblanco muy singular.
En ese sentido, el sevillista Joan Jordán se ha convertido en un referente sentimental de lo que suponen este tipo de partidos a pesar de que nació a más de 1000 kilómetros del Sánchez-Pizjuán. Su caso recuerda al de Vicente Iborra, dos centrocampistas que se hicieron campeones en Nervión y que se hicieron sevillistas para toda la vida.
“Yo soy un apasionado, no me suelo poner nervioso, te entra el cosquilleo y te mentalizas horas antes, y un derbi en sí, antes del partido se vive de una manera increíble y espectacular”, explicó en los medios oficiales del club.
En lo meramente futbolístico, Jordán no puede tener mejor recuerdo de sus duelos contra el Betis. El ex del Eibar ha jugado cinco encuentroa de máxima rivalidad con los verdiblancos que se han saldado con 4 victorias y sólo 1 empate. Precisamente el derbi de la primera vuelta en el Villamarín fue su mejor partido del curso.
En un Sevilla golpeado por las bajas, su carácter pero también su dirección en la medular junto a Rakitic se antoja clave para que el conjunto sevillista salga vivo de la primera eliminatoria entre Betis y Sevill que se decidirá a partido único en la historia. Sólo uno podrá seguir soñando con levantar la Copa en La Cartuja después de estos octavos de final. --
