"Si uno analiza los tres goles de Independiente del Valle son tres errores nuestros. Eso no nos puede pasar, el rival no te perdona. Quedamos afuera por errores propios, no porque el rival haya sido mejor en lo futbolístico. Somos conscientes de que fuimos nosotros los que le dimos la posibilidad al rival". El análisis de Guillermo Barros Schelotto luego de la eliminación ante el conjunto ecuatoriano en la edición pasada de la Libertadores fue clarísimo. Un año y casi un plantel entero después, empieza a ensayar cómo no repetir los errores del pasado.
"Tenemos el equipo armado para jugar la copa", comentó tras el triunfo ante River. Entonces, lo que busca es empezar a darle a sus jugadores la identidad que él espera. Una tarea que comenzó luego de aquella derrota y que el último domingo en el Monumental tuvo su mejor demostración. No solo porque era un partido importante y con mucha carga emocional, sino también, especialmente, por cómo tuvo que jugarlo.
El conjunto del Mellizo brilla cuando tiene la pelota y puede ser ofensivo. Pero Marcelo Gallardo entendió que para revertir eso necesitaba copar el mediocampo. Así, le sacó el balón a Pablo Pérez y obligó al Xeneize a retroceder y defenderse durate los primeros 45 minutos. Paciente, el visitante supo esperar para atacar cuando encontraba espacios y no se desesperó, como pudo pasarle ante Rosario Central en la Copa Argentina, cuando se vio superado.
A la fortaleza mental, le sumó solidez defensiva y efectividad, dos características claves en cualquier cruce mano a mano. Pocas chances tuvo, pero las que generó, las cobró sin siquiera echar mano al siempre importante aporte de su dupla de delanteros. En su área, más allá de algunas distracciones de Fabra, tampoco sufrió: Goltz y Magallán anularon a Scocco y se cansaron de sacar pelotazos al área, tanto así que el empate del local tuvo que llegar de un zapatazo de Leo Ponzio desde bien lejos. Rossi hizo su aporte sacando dos remates y descolgando varios centros.
Boca no tuvo su mejor partido, es cierto, pero fue confiable: no cometió errores groseros, supo aprovechar los momentos y no se derrumbó cuando la historia parecía adversa, tanto en la primera parte como después de la errónea expulsión de Cardona. Y esa característica es tal vez la más importante para llegar lejos en la Libertadores.



