El Espanyol se ha llevado el derbi catalán ante el Girona y da un paso hacia la salvación gracias a dos misiles de Darder, el segundo a un minuto del final. Aunque el Girona logró el empate con un penalti señalado por el VAR, volvió a ser incapaz de resolver el encuentro en su propio campo, donde lleva ya diez partidos sin vencer.
Se enfrentaban el peor equipo local frente al peor visitante, ambos con la permanencia en juego, por lo que en ocasiones los nervios estuvieron por encima de todo. El Girona intentó generar más llegadas a través de las bandas sin que lograsen encontrar a Stuani, bien defendido durante la primera parte. Eso no quiere decir que el Espanyol no estuviera metido en el partido, pues Wu Lei amenazó al contragolpe y Borja Iglesias tuvo dos balones que no supo rematar al primer toque.
Si ambos equipos se marcharon al descanso sin goles en el marcador, se debió a que el ritmo del encuentro fue trabándose conforme pasaban los minutos. Tanto Bono como Diego López solo tuvieron que actuar en una ocasión, por sendas llegadas de Darder y Stuani.
Aunque el Girona quiso empezar la segunda parte igual de bien que la terminó, el Espanyol dio un golpe de efecto a los sesenta minutos gracias a un derechazo de Sergi Darder, precedido por un mal despeje local, que el mallorquín coló en la portería desde la frontal del área.
Los de Eusebio trataron de imprimir desequilibrio con la entrada de Roberts y Douglas Luiz, sin variar el plan inicial de centros para Stuani. Sin embargo, cada vez que el uruguayo trataba de saltar se veía cerrado por dos marcadores. A pesar de esos esfuerzos, el gol local del empate terminaría llegando por otro error defensivo, comprobado a través del VAR: Roberts puso un centro al área que rebotó en el brazo despegado de Rosales, cortando la trayectoria. Y esta vez Stuani no perdonó desde el punto de penalti, donde tiene un 100% de efectividad: cinco de cinco esta temporada, y 16 sin fallar desde que llegó a La Liga.
El Espanyol quedó descompuesto tras la igualada, pero una vez más Darder volvió a marcar la diferencia. Y desde más lejos todavía que en el primer tanto. Casi desde el centro del campo y en el minuto 89, el “diez” blanquiazul ajustó un lanzamiento a la altura del palo corto, y tras pegar en el poste rebotó en la cabeza de Bono para colarse dentro.
Aunque ambos equipos tuvieron problemas para imponer su ritmo de juego, el Espanyol hizo una buena segunda parte y tuvo la pizca de suerte que le faltó a un Girona que acrecienta su mala racha en Montilivi: cinco meses sin ganar, diez partidos en total. Los tres puntos son vitales para que el conjunto de Rubi se mantenga en Primera, y le permiten sumar fuera de casa después de diez salidas sin conseguirlo.




