Hansi Flick, entrenador del Barcelona, logró ganar su apuesta por el neerlandés Frenkie de Jong, quien demostró su capacidad para ser una opción fiable en la línea defensiva y suplir las ausencias.
El diario Sport señaló que De Jong acaparó las miradas en el encuentro entre el Barcelona y el Deportivo Alavés, que terminó con victoria del Barça por 6-1, tras participar en la línea defensiva en lugar del centro del campo.
Después de disponer de algunos minutos en el Clásico ante el Real Madrid, tras recuperarse de su lesión, De Jong regresó al once titular en el partido contra el Alavés.
Para encontrar su última aparición como titular hay que remontarse al pasado 22 de febrero, cuando el jugador neerlandés disputó el partido completo en la victoria sobre el Levante, en la que además logró marcar un gol.
Pero lo importante no fue el simple regreso de De Jong para convertirse en un jugador clave en los planes de Flick, sino la posición que ocupó dentro del terreno de juego. El internacional neerlandés jugó junto a Pau Cubarsí en una defensa afectada por las ausencias.
Ante el elevado número de jugadores ausentes por lesión, el entrenador del Barcelona ya había apuntado la posibilidad de contar con De Jong en la posición de central.
Con el dominio sencillo del conjunto catalán sobre su rival, la presencia del centrocampista en una posición más retrasada aportó al equipo una mayor flexibilidad táctica. Con De Jong sobre el césped, la salida del balón dejó de depender en la misma medida de Cubarsí y pasó a estar más repartida entre los jugadores.
Además, las conducciones de De Jong con el balón otorgan opciones adicionales en el inicio de las jugadas, incluso con el intercambio de posiciones y ubicaciones con Rodri, quien siempre dispone de una capacidad óptima para leer el desarrollo del juego y ayuda a sus compañeros a aparecer en mejores condiciones dentro del campo.
Sin embargo, el gran interrogante tenía que ver con las tareas defensivas. De Jong ya había jugado en la posición de central durante su etapa en el Ajax y con la selección neerlandesa, e incluso en algunas ocasiones con el Barcelona durante la etapa del entrenador Ronald Koeman.
Ante el Alavés, el jugador del Barcelona afrontó algunas dificultades en los duelos individuales y, en ocasiones, arriesgó cuando se adelantaba para defender y presionar al rival. Pero, pese a estos detalles, ofreció una actuación muy sólida, mantuvo la concentración durante todo el partido y logró anticiparse a los movimientos de los rivales en numerosas ocasiones.
Destacó especialmente en la elección del momento para intervenir y cortar el balón, así como en el repliegue hacia atrás cuando era necesario. Entre sus intervenciones más destacadas estuvo un robo decisivo del balón que evitó que Lucas Boyé llegara a una ocasión de gol.







