El despido de Quique Setién, anunciado a través de la cuenta de Twitter oficial de Barcelona, junto a un amenazante "amplia reestructuración del primer equipo", al mismo tiempo que se fijaron elecciones para "el primer día de partido a partir del 15 de marzo", suponían ser apenas la punta de un enorme iceberg. Sin embargo, unas pocas horas más tarde circuló el rumor de que Josep Bartomeu mantendría en su cargo a otro de los grandes apuntados del sonado fracaso, Eric Abidal, según informó la periodista Helena Condis.
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¿Y por qué este nombre y esta medida tomaban mayor trascendencia en este momento? Porque involucran nada menos que a Lionel Messi, quien ya había sembrado algunas pequeñas dudas sobre su continuidad en el club donde es la figura más importante de su historia, especialmente porque aún no renovó su vínculo que finaliza el 30 de junio del 2021. Y particularmente con el secretario técnico tuvo un durísimo cruce hace algunos meses que dejó heridas que no cicatrizaron y ahora parecen más profundas que nunca.
El 13 de enero, el club anunció el despido de Ernesto Valverde de su cargo de entrenador. Y fue el exdefensor quien aseguró que había jugadores que "no trabajaban" y que "no estaban satisfechos" con el DT, lo que provocó una enardecida respuesta de Leo, en la que recomendó a Abidal "que cada uno se haga cargo de sus tareas", que "se hagan cargo de las decisiones" y, especialmente, "dar nombres, porque sino están ensuciando a todos". Aunque el propio dirigente intentó bajar la tensión, la "guerra fría" entre el 10 y la conducción del club estaba públicamente declarada.
El exjugador, que superó un cáncer de hígado cuando aún era jugador blaugrana, asumió el cargo en 2018, luego de dos años formándose para el cargo, en el que sucedió a Robert Fernández luego de la increíble eliminación en Roma, en una serie en la que ganaba 4-1, pero que apenas sería el inicio de los ridículos, que siguieron con la caída en Anfield y el reciente desastre de Lisboa. Su política de refuerzos, que incluyó a Malcom, Lénglet, Arthur Melo, Griezmann, Frenkie de Jong, Neto y Braithwaite, es una de las tantas razones por la que se interpretaba que, tras el DT, sería quien tome la puerta de salida. Y finalmente así fue.
Por las manos de Bartomeu pasará entonces la elección de Ronald Koeman, luego de otro rechazo de Xavi Hernández, el elegido de la afición y la plantilla, a quien habían contactado en enero cuando la suerte de Valverde estaba echada. En aquel lejano mes de enero, durante un encuentro en Yeda, donde se jugaba la Supercopa de España, pidió asumir para comenzar la temporada de cero y luego el propio Abidal lo desmintió, lo cual provocó la respuesta negativa del exvolante y capitán, otro destratado de la actual gestión. Y será el presidente, el mismo que conformó las últimas dos plantillas, quien tendrán en sus manos la "escoba" incluso por sobre el holandés, para luego buscar las nuevas caras.
Pero el gran problema de esta barrida es que puede que ya no encuentre a Messi, más allá del buen gesto que significa haber despedido al hombre que, sin nombrarlo, lo acusó de provocar el despido de Valverde. Porque el problema, una vez más, no es económico y ya ni siquiera futbolístico, más allá del reclamo de un equipo competitivo: la cuestión vuelve a ser personal, de tipo humana, porque aunque en la cancha no lo parezca, la Pulga lo es.


