La luz de Sergio Busquets se apaga. A los treinta y un años el centrocampista a pasado una década entera como irreemplazable titular, siendo uno de los jugadores innegociables de todos y cada uno de los entrenadores que han sucedido a Pep Guardiola, que le hizo debutar en 2008. Sin embargo, en su undécima temporada en el primer equipo el centrocampista da muestras de ser cada vez menos indiscutible y el entrenador, Ernesto Valverde, así lo constata con sus movimientos.
No en vano Busquets ha sido sustituido cinco veces esta temporada, lo cual supone la mitad de los partidos que ha jugado. Es un hecho poco habitual en él a lo largo de su trayectoria en el Camp Nou. Sin ir más lejos, la temporada pasada fue el cuarto jugador más utilizado por Valverde, disputando un total de cincuenta y cuatro partidos y siendo sustituido en apenas diez, lo cual supone un dieciocho por ciento de los partidos, mientras que en la anterior, la primera de Valverde, también fue cambiado en diez ocasiones en los cincuenta partidos que jugó.
Esta temporada es el noveno con más minutos. Es decir, se mantiene entre los once con más presencia pero la ha ido perdiendo progresivamente y aun siendo uno de los tres centrocampistas más utilizados por el entrenador, junto a Arthur Melo y Frenkie De Jong, sus datos de participación demuestran que ya no es tan indiscutible como antes. En ocasiones, cuando el equipo se estira en exceso y acaba partido en dos, se le ha visto sufriendo más de lo habitual.
Ello no ha impedido disfrutar del mejor Busquets aunque sea de forma intermitente. Si ante el Slavia perdió más balones de los que recuperó, algo impropio de él, días antes ante el Eibar había ofrecido un recital en cuanto a lectura del juego del rival y robos de balón, alcanzando trece recuperaciones frente al cuadro vasco, lo cual supuso el mejor registro de un jugador del Barcelona esta temporada. Y si bien es cierto es evidente que Busquets se encuentra más cerca del final que del inicio de su carrera, también lo es que todavía tiene tiempo para demostrar que sigue siendo un futbolista más que útil para el Barcelona. Especialmente si recupera sus señas de identidad en el juego.

