El Liverpool es, por derecho propio, uno de los grandes clubes del mundo. Es el tercero con más Copas de Europa (5) y el segundo club que más campeonatos ligueros ha ganado en su país (18). Eso sí: Los Reds no consiguen un título liguero desde 1990. Sí, desde hace casi tres décadas, y no han ganado ninguno desde la fundación de la Premier League, por lo que la presión, exigencia y pérdida de fe, se ha convertido en una sombra interminable desde entonces.
Ha pasado tanto tiempo, que el último campeón Red tenía nombres tan míticos y tan vetustos como Ian Rush, John Barnes, Alan Hansen, el excéntrico Grobelaar bajo palos, el talento de Beardsley y hasta el que fue el primer entrenador-jugador, el mito, claro, Kenny Dalglish… Fue precisamente él, quien daba cara continuista al banquillo y a las ideas reflejadas en el terreno de juego porque aquél Liverpool ratificaba con dicho título la estupenda dirección de cuatro entrenadores, Bill Shankly, Joe Fagan, Bill Pasley y el propio Dalglish. El premio a confiar en una identidad les aseguró ser el dominador inglés durante varias décadas.
Un equipo con raíces asociativas, propositivo, influyente en su esquema de juego y muy ofensivo, lo que se ganó adeptos en todo el mundo y lo que ayudó a que fuera uno de los clubes más goleadores. Los más favorecidos fueron John Barnes e Ian Rush. El desborde mágico de uno y la pegada de área del otro, propició que ambos marcaran más de la mitad de los goles del Liverpool aquella temporada de éxito.
Todas las noticias de la Premier LeagueTodo el caos, suplicio, pesadilla y pérdida de expectativas que han sufrido en Anfield desde entonces, parecen estar más cerca que nunca de concluir, de cerrar un círculo positivo y de encontrar de nuevo la resurrección con la primera Premier de su historia, con el primer título liguero en 30 años. ¿Será este su año?




