Estar a 180 minutos de una nueva conquista, después de tantos desaires consecutivos, es para todo Atlético Nacional una alegría por la que ha estado esperando mucho tiempo, en medio de frustraciones dentro y fuera de la cancha.
Sí, es la Copa, pero para el verde paisa no solo representa la posibilidad de volver a brillar en el firmamento, sino también asegurarse en Copa Libertadores, así sea desde el repechaje. De paso, respaldar la campaña y el proceso de Alejandro Restrepo en la recta final de la Liga.
Llegar a Cuadrangulares con el envión anímico que representa un título oficial, sería un espaldarazo importante para el cuerpo técnico y una demostración de confianza para el plantel que ha soportado las horas más difíciles de la época reciente.
No se puede dejar de lado que ante Cali la serie empezó mal con un 0-2 abajo y luego, en Medellín, con los Azucareros apurando por el empate en los últimos minutos. Nacional en el Atanasio sufrió cuando salió Barrera y perdió la pelota, la incursión al área y la verticalidad del ataque.
Pero el hincha, hoy, si bien sigue siendo autocrítico y gusta de las buenas formas, necesitaba la alegría de una nueva final, de volver a la instancia definitiva e ilusionarse con volver a gritar campeón. Ahí Restrepo, el plantel y el club ya cumplieron un gran objetivo: devolverle la ilusión a la hinchada.





