Luka Modrić se acerca a un nuevo momento decisivo en su excepcional carrera. Mientras se prepara para lo que podrían ser sus últimos partidos con la camiseta de Croacia, el veterano se plantea si jugar una temporada más en el Milan o retirarse.
Por ahora, parece que Modrić ya decidió dejar la selección. Tras años de dedicación, el capitán croata ha decidido poner fin a su etapa internacional para centrarse en su club. Aunque en el fútbol nada es definitivo, todo indica que el jugador de 40 años no cambiará de opinión.
Su encuentro 200 llegará ante Panamá, y se prevé que el 201 sea contra Ghana en pocos días. No obstante, el ambiente festivo se ve empañado por la reciente derrota por 4-0 ante Inglaterra, lo que obliga a Croacia a buscar resultados positivos más que recuerdos.
Modrić sabe que la edad pesa. Ya no es el niño que sufrió la guerra y soñaba con ser como Zvonimir Boban. Hoy, tras cuatro décadas de vida y una carrera impresionante, sabe que su cuerpo ya no tolera el ritmo intensivo de antes.
Además, el apretado calendario de los próximos meses acelera su decisión. Croacia aún debe afrontar un exigente calendario en la Liga de Naciones contra República Checa, España e Inglaterra, lo que refuerza su idea de retirarse tras el Mundial.
En el Milan, sin embargo, la situación es distinta: el club italiano le brinda un entorno ideal para seguir adelante. Modrić vive una etapa muy satisfactoria; su rendimiento ha superado las altas expectativas desde su llegada. Además, es feliz en lo familiar: su hija Emma juega en las categorías inferiores del club y él disfruta de una relación especial con sus compañeros y con la afición, que le admira desde el primer día.
El Milan desea que continúe un año más y así se lo ha hecho saber. La decisión final, según «LaGazzetta», será suya.
La reunión con el entrenador Rubén Amorim será decisiva. Con Allegri la relación era clara: el técnico lo veía como el cerebro del equipo.
Con Amorim la situación aún se define: el técnico portugués prepara la nueva temporada y debe clarificar el papel del croata. Modrić, a su vez, quiere saber cuánto jugará y qué peso tendrá antes de decidir.
Su entorno asegura que, de depender solo de sus ganas, ya habría renovado. Pero la ausencia del Milan en la Champions pesa, pues pensaba que la pasada sería su última campaña en la máxima competición.
Ni el dinero ni los minutos le preocupan; lo importante es el proyecto y poder competir al máximo nivel. Después del Mundial, Modrić se tomará un tiempo para reflexionar, hablará con el club y el entrenador, y entonces decidirá su futuro.
Lo más probable es que juegue una temporada más con un programa especial adaptado a su edad y estado físico. Esto significa participar solo en algunos partidos, evitar largos desplazamientos, tener más periodos de descanso y reducir sus minutos en el campo.
Si Modrić siente que aún puede aportar y disfrutar, seguirá; de lo contrario, podría retirarse tras una de las carreras más brillantes del fútbol.
De momento, la afición del Milan aguarda; una posible extensión de contrato podría darle motivos para sonreír.


