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El legado levantino de Johan Cruyff

9:00 CET 15/12/18
Johan Cruyff Barcelona
La leyenda del Ajax y del Barcelona vistió el azulgrana del Levante en 1981 con más pena que gloria pero en el Ciutat de València no le olvidan.


LA INTRAHISTORIA

No fue una gran historia de amor la de Johan Cruyff con el Levante a pesar de recuperar el azulgrana que había lucido entre 1973 y 1978. Luego abandonó el Barcelona para marcharse a Estados Unidos, primero a Los Angeles Aztecas y luego a Washington Diplomats. Desde allí rescataría el Levante al holandés para el fútbol europeo tal y como era su deseo según había expresado en un partido benéfico disputado en Barcelona en diciembre 1980 junto a leyendas como Karl-Heinz Rummenigge, Giorgio Chinaglia, Michel Platini u Oleg Blokhin.

Su debut se retrasó más de lo previsto a raíz de que la RFEF no autorizara la incorporación hasta que el club 'granota' no resolviera las deudas salariales con la plantilla. Finalmente, Cruyff debutó con el Levante a finales de febrero de 1981 en la visita del Palencia. Aquel día el Nou Estadi no se llenó, probablemente ante la incertidumbre en cuanto a si el holandés debutaría o no, pero quintuplicó la recaudación habitual. Era tanta la expectación que generó su fichaje que el propio jugador pidió incluir un porcentaje de cada taquilla porque entendía que venían a verle a él.

Para eso le ficharon, en buena medida, para incrementar el número de socios y asegurar el ascenso a Primera División. Pero al final el cuadro levantino se quedó sin lo uno y sin lo otro. Cruyff marcó distancias con el resto del equipo desde el primer día. Tenía un contrato particular y no se desplazaba a los partidos como visitante con el resto de sus compañeros sino que lo hacía en el coche del presidente, Paco Aznar. A los treinta y cuatro años que contaba por aquel entonces tampoco se dejaba la piel en los entrenamientos y el equipo, segundo en la clasificación de la categoría de plata del fútbol español, lo acabó notando.

A pesar de la presencia de Cruyff cayó hasta la novena posición y la recaudación que prometía su debut fue perdiendo fuelle en los partidos venideros. Al final, su aportación se limitó a dos goles en diez partidos que el Levante, a pesar de no lograr un ascenso que había tocado con la punta de los dedos, todavía no ha olvidado y aun hoy hay fotos de Cruyff con la casaca azulgrana del club valenciano en el Ciutat de València.

El propio Cruyff liquidó en su autobiografía sus cuatro meses en Valencia con una simple frase: "tras un breve paso por el Levante regresé a Amsterdam", previo retorno al Washington Diplomats para acabar sus días como profesional en Holanda y convertirse en el entrenador más influyente de las últimas décadas.