Sus mejores futbolistas siguen siendo vendidos tras la apertura de los años 90 y el único ruido internacional lo puso estos últimos años el Viktoria Plzen. Praga, con más clubes que cualquier otra ciudad y con eternas rivalidades, quedaba al margen hasta que alguien intuyó su potencial.
Todas las noticias de la Champions LeagueEl Slavia de Praga, club de clase alta y de reivindicación eslava (de ahí su nombre), fue el epicentro de problemas financieros del fútbol en la capital y desde inicios de siglo, acumuló pésimos inversores que lastraron su economía, alargaron su deuda y lo llevaron al caos. El exministro de Transportes de la República Checa, Aleš Řebíček, compró el 98% de las acciones en 2015 y lo salvó de la quema pero no de sus problemas deportivos.
La empresa ‘Chine Energy’ entró en el accionariado del club, compró el 99% de las acciones, compró el Eden Arena y empezó a controlar al club checo como un tentáculo más de sus inversiones extranjeras, al tiempo que se hacía con aerolíneas, cervecerías y negocios checos para lanzar y normalizar su imagen en el país.
El efecto fue inmediato. Llegaron mejores fichajes, se logró el primer título liguero tras 7 años, se compitió hasta fases avanzadas en Europa League y se golpeó a la puerta de la Champions pasando fases previas hasta llegar a la elite. Hoy, el Slavia, marioneta en manos inversoras, pertenece a otra compañía china, Sinobo Group, pero esta misma semana vive con miedos inmediatos.
Una crisis diplomática y geopolítica entre ambos países estos días, ha creado ya problemas evidentes entre ambos países, pues el presidente checo, Milos Zeman, ha admitido esta semana que “China va a tomar represalias y la primera es detener la financiación del Slavia, la inversión más exitosa del país”.




